Un nuevo pulso urbanístico sacude a Toronto: dos de las mayores juntas escolares de la ciudad quieren que el terreno de varias escuelas deje de estar protegido y pueda albergar edificios de hasta 14 pisos. Mientras tanto, madres, padres y residentes organizan una campaña relámpago para defender los últimos espacios verdes de sus barrios.
¿Qué está pasando con los patios escolares?
En 2025 el Ayuntamiento aprobó un proyecto piloto que permite levantar edificios medianos —hasta 14 plantas— en los grandes ejes viales de los distritos 9 (Davenport) y 11 (University-Rosedale) sin trámites adicionales. Tras la presión vecinal, los terrenos escolares quedaron fuera de la norma, pero ahora esa excepción corre peligro.
La apelación de las juntas escolares
La Toronto District School Board (TDSB) y la Toronto Catholic District School Board (TCDSB) presentaron, casi en silencio, una apelación ante el Ontario Land Tribunal para que sus terrenos entren en la misma categoría urbanística que el resto de la avenida. Eso no cambia el zoning de inmediato, pero elimina un obstáculo clave y facilitaría cualquier futura construcción.
Entre los centros afectados figuran Dewson Street Public School y Ossington/Old Orchard Jr. Public School, ambos cerca de Ossington Ave.
Temores y preocupaciones de la comunidad
Virginia Johnson, vecina y madre de alumnos de ambos colegios, lanzó una petición en línea que en pocos días superó las 2 200 firmas. Para ella, el proceso ha sido opaco: «Siento que la voz comunitaria ya no cuenta; todo ocurre a puerta cerrada». Johnson teme que declarar los patios “terreno disponible” envíe a los promotores un mensaje peligroso: «Sería un precedente gravísimo».
Quienes apoyan la campaña temen perder áreas de juego, canchas y zonas verdes en barrios ya densificados. Entre los comentarios se leen frases como «Hay récord de unidades vacías; no necesitamos más condos vacíos» o «No sirve vender y construir casas si luego no hay escuela para los niños».
¿Solo condos? ¿Qué dice el mercado?
La normativa no obliga a que se construyan condominios; sin embargo, dada la coyuntura inmobiliaria de Toronto, lo más rentable hoy para un promotor sería el alquiler de media altura. El término “condos” aparece más como arma política que como descripción técnica.
Cuando la reurbanización sí funcionó
Existe un precedente agridulce: el North Toronto Collegiate Institute fue reconstruido junto a un desarrollo residencial. Ese acuerdo inyectó fondos en la infraestructura escolar, aunque redujo parte del espacio libre.
Posición oficial de las juntas
La TDSB niega estar negociando ventas inmediatas: su objetivo, asegura, es «proteger la capacidad de albergar a los futuros alumnos de la zona». La TCDSB añade que busca una aplicación «coherente, predecible y equitativa» de la política municipal entre todas sus escuelas.
Próximos pasos
El 8 de abril la comunidad planea impugnar la apelación ante el Ontario Land Tribunal. Johnson lo resume así: «Concienciar y presionar son la clave». Queda por ver si la ciudad mantendrá intactos los patios escolares o si, en unos años, los niños jugarán a la sombra de nuevos edificios.