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Siete belugas abandonan Marineland rumbo a EE.UU.

Marineland, el icónico parque marino de Niagara Falls, vuelve a ser noticia: siete belugas han sido trasladadas a un acuario de Estados Unidos, marcando otro capítulo en la larga historia de reubicaciones de cetáceos en Canadá. A continuación te contamos por qué ocurre este movimiento, qué implica para la región y cómo se vive el tema entre activistas, científicos y la comunidad latina del GTA.

¿Por qué se van las belugas?

Desde hace años, Marineland alberga la mayor población de belugas bajo cuidado humano en Norteamérica. Sin embargo, cambios regulatorios, presiones de organizaciones de bienestar animal y la necesidad de instalaciones especializadas han impulsado acuerdos de traslado con acuarios estadounidenses. Estos convenios buscan aliviar la densidad poblacional y garantizar programas de investigación y conservación más avanzados.

El marco legal canadiense

En 2019, Canadá aprobó la ley C-68, que prohíbe la cría y exhibición comercial de cetáceos, permitiendo excepciones solo por razones de rescate o investigación científica acreditada. Aunque los animales ya existentes pueden permanecer, los parques deben demostrar mejoras continuas en bienestar. Para Marineland, eso significa menos ejemplares y mayor espacio por individuo, de ahí la salida progresiva de varios cetáceos.

El acuerdo con el acuario de EE.UU.

Si bien las autoridades no revelan la institución receptora por motivos de seguridad, fuentes del sector señalan que se trata de un acuario certificado por la Association of Zoos and Aquariums (AZA). El objetivo es integrar a las belugas en un hábitat con sistemas de agua más amplios, enriquecimiento ambiental y programas de investigación conjunta con universidades.

Preparación y logística

Trasladar una beluga adulta —que puede pesar hasta 1.500 kg— exige un operativo milimétrico:

  • Evaluación veterinaria previa: análisis de sangre, ecografías y ecocardiogramas para asegurar que cada animal tolere el viaje.
  • Entrenamiento de adaptación: durante semanas se acostumbra a las belugas a entrar en camillas de soporte que luego se colocan en contenedores climatizados.
  • Transporte terrestre y aéreo: se emplean camiones refrigerados hasta el aeropuerto y aviones de carga con equipos de soporte vital; un equipo de biólogos y veterinarios monitorea constantes en tiempo real.
  • Período de cuarentena: al llegar, los cetáceos pasan entre 30 y 45 días en piscinas separadas mientras se analiza su salud y se gradúa su integración al nuevo grupo.

Reacción local y regional

En Niagara Falls

Para muchos residentes, las belugas son parte del patrimonio turístico. Algunos temen que su salida reduzca el atractivo del parque y la afluencia de visitantes, mientras otros ven la medida como un avance en materia de bienestar animal.

En la comunidad latina de Toronto

Organizaciones como Latinos for Wildlife y grupos universitarios hispanos destacan la noticia en redes sociales, subrayando la conexión cultural con la fauna y la importancia de apoyar alternativas educativas que no comprometan el estado natural de los animales. Charlas virtuales bilingües han surgido para explicar a familias latinas cómo afecta esto a futuras excursiones escolares y al turismo regional.

Voceros y posturas

Marineland sostiene que el traslado es voluntario y parte de su compromiso con mejores estándares. En contraste, World Animal Protection celebra la decisión pero exige un plan claro para los cetáceos restantes.

¿Qué sigue para Marineland?

El parque afronta tres frentes:

  1. Reacondicionamiento de instalaciones para los animales que permanecen.
  2. Revisión de su modelo de negocio hacia experiencias menos centradas en espectáculos con vida silvestre.
  3. Colaboraciones académicas para reconvertir parte de sus piscinas en centros de investigación y rehabilitación.

La partida de estas siete belugas representa algo más que un traslado logístico; es símbolo de una transición global en la forma en que interactuamos con la fauna marina. Para los latinos en Toronto y todo Ontario, la noticia invita a reflexionar sobre el turismo responsable y el respeto por la vida silvestre. Seguiremos atentos a los próximos pasos de Marineland y al bienestar de los cetáceos, ahora a cientos de kilómetros, pero aún muy presentes en la conversación pública.