La visita de los Dodgers a Toronto prometía ser un duelo de alto calibre, pero terminó convirtiéndose en una noche amarga para los Blue Jays y sus seguidores —incluida la comunidad latina que los apoya desde las gradas del Rogers Centre— cuando Shohei Ohtani añadió burla a la derrota.
La paliza en el diamante
Los Dodgers apabullaron 14-2 a los Blue Jays con cinco cuadrangulares, un marcador tan desproporcionado que Dave Roberts, mánager angelino, recurrió al infielder Miguel Rojas como pitcher en la novena entrada para ahorrar brazos del bullpen.
Las burlas sobre la lomita
Al finalizar el juego, Ohtani y el MVP de la Serie Mundial, Yoshinobu Yamamoto, caminaron hasta la loma y imitaron el singular movimiento de lanzamiento de Rojas. El gesto, captado por las cámaras y difundido en redes, desató la molestia de la afición local, que ya venía abucheando a Ohtani durante todo el encuentro.
¿Por qué duele tanto?
Para muchos fanáticos canadienses, la acción fue vista como una falta de respeto por varios motivos:
- El montículo es sagrado: en béisbol, la loma simboliza dominio local —algo así como pisar el logo en medio campo en el fútbol.
- La herida de la agencia libre: Ohtani coqueteó con firmar por Toronto en 2023 antes de sellar un histórico contrato de 700 millones de dólares con los Dodgers. Aquella ilusión frustrada sigue fresca.
- La magnitud de la derrota: burlarse tras un marcador tan abultado se percibe como “bailar sobre la tumba” del rival.
Reacciones de los aficionados
En X (antes Twitter) abundaron mensajes calificando el gesto de Ohtani como “irrespetuoso”. Comentarios como “Nos están bailando en la cara” o “Primero la paliza y luego la mofa” resumieron el sentir general.
Lo que viene
La serie continúa y los Blue Jays buscarán revancha con Kevin Gausman, líder de ponches en MLB, mientras que Ohtani está programado para lanzar el miércoles. Más allá del marcador, la tensión emocional ya se instaló, y la comunidad latina en Toronto —apasionada y exigente— estará atenta para ver si el equipo responde con orgullo o si las burlas permanecerán como recuerdo incómodo.