La historia de Maya Gebala —una niña de 13 años herida de gravedad durante el tiroteo masivo ocurrido en Tumbler Ridge, Columbia Británica— ha mantenido en vilo a todo Canadá, incluida la comunidad latina de Toronto. Después de casi nueve meses de cirugías, terapias y mucha incertidumbre, su padre confirmó que Maya ha recibido el alta del Hospital de Niños de B.C.
Un tiroteo que estremeció a un pueblo minero
Tumbler Ridge, un pequeño municipio minero al noreste de la provincia, se vio sacudido por un episodio de violencia armada en febrero de este año. El atacante abrió fuego contra varias personas, dejando múltiples heridos y provocando un operativo policial a gran escala. Entre las víctimas estaba Maya, quien recibió impactos que pusieron en riesgo su vida.
Traslado de urgencia y pronóstico reservado
La menor fue airlifteada en estado crítico hasta Vancouver, donde ingresó a cuidados intensivos. Los médicos advirtieron a la familia que los primeros días serían decisivos: se sometió a intervenciones para reparar órganos dañados, estabilizar hemorragias internas y colocar injertos óseos.
Más de 200 días de recuperación intensiva
Durante más de medio año, Maya pasó por una sucesión de cirugías reconstructivas, fisioterapia y rehabilitación neurológica. El proceso incluyó:
- Reconstrucción vascular para restaurar la circulación en extremidades afectadas.
- Injertos de piel y terapia ocupacional para recuperar movilidad fina.
- Apoyo psicológico tanto para ella como para su familia, indispensable ante un trauma de esta magnitud.
El mensaje de un padre aliviado
En un video compartido el 29 de octubre, David Gebala le da la noticia a su hija: “¡Te vas a casa!”. La emoción revela el camino recorrido: el temor inicial, la esperanza renovada y, sobre todo, el agradecimiento al personal médico y a la comunidad que organizó rifas, conciertos benéficos y campañas de donación para costear gastos no cubiertos por el sistema de salud.
Qué sigue para Maya
Aunque abandona el hospital, el recorrido no ha terminado. Deberá continuar con fisioterapia ambulatoria, controles quirúrgicos periódicos y apoyo psicológico. Los especialistas confían en que, con el tiempo, recuperará la mayor parte de su movilidad y podrá reinsertarse en la escuela.
Lecciones y reflexiones
Para la comunidad latina en Toronto, el caso de Maya reabre el debate sobre el acceso a la salud mental, la prevención de la violencia armada y la importancia de los programas de rehabilitación infantil. También subraya la solidaridad que caracteriza a las diásporas: varios colectivos hispanos organizaron cadenas de oración y recaudaciones que llegaron hasta la familia Gebala.
Que Maya abandone hoy el hospital no solo es un triunfo médico, sino un recordatorio de la resiliencia que puede surgir en medio de la tragedia. Su camino inspira a muchas familias que, en silencio, atraviesan procesos similares.