Mientras el nuevo edificio norte del St. Lawrence Market abría sus puertas con gran entusiasmo esta primavera, uno de sus componentes más costosos –un estacionamiento subterráneo valuado en varios millones de dólares– quedó prácticamente vacío. A continuación, exploramos a fondo cómo se llegó a esta situación, qué revelan los datos oficiales y por qué el proyecto ha despertado críticas entre residentes y visitantes latinos de Toronto.
Un proyecto que tardó casi una década en ver la luz
El estacionamiento –conocido oficialmente como Carpark 72 de la Toronto Parking Authority (TPA)– forma parte del nuevo edificio norte del mercado en 92 Front St. E. La obra se vio retrasada por:
- Hallazgos arqueológicos que obligaron a excavar con especial cuidado.
- Disputas laborales y aumentos en el costo de la construcción que incrementaron el presupuesto en más de 50 millones CAD.
Al final, el complejo –incluido el estacionamiento de 250 plazas– costó unos 128 millones CAD, más de lo previsto al inicio.
Los números no mienten: uno de los parkings menos usados de la ciudad
En respuesta a una solicitud del concejal Paul Ainslie, la TPA publicó datos trimestrales de ocupación para sus 465 estacionamientos fuera de la vía pública. Los resultados fueron sorprendentes:
- Carpark 72 se ubicó en el décimo lugar con menor ocupación pico diaria promedio.
- En una zona turística de alta afluencia, se esperaba una demanda mucho mayor.
¿Por qué nadie lo usa?
1. Tarifas y competencia
Algunos conductores consideran que las tarifas son altas comparadas con estacionamientos privados cercanos o con opciones de superficie que ofrecen descuentos de fin de semana.
2. Accesibilidad y señalización
La entrada sobre Front St. puede pasar desapercibida para quienes no conocen el área. La falta de señalización clara, especialmente para turistas que circulan por Jarvis St. o Lower Sherbourne, reduce la captación de usuarios.
3. Cambio en hábitos de movilidad
Desde la pandemia, más visitantes llegan en transporte público, bicicleta o a pie. El aumento de carriles bici y la cercanía de estaciones de TTC (líneas King o Union) hacen menos atractivo pagar por estacionar.
4. Horarios y mezcla de usos
El mercado es más concurrido los fines de semana, pero de lunes a viernes el flujo cae. Un estacionamiento de 250 plazas necesita una base constante de usuarios para ser rentable.
Implicaciones financieras y políticas
El bajo uso pone presión sobre la TPA, que esperaba recuperar la inversión mediante tarifas de estacionamiento. También reaviva el debate municipal sobre:
- Destinar fondos públicos a infraestructuras centradas en el automóvil en pleno impulso a la movilidad sostenible.
- La necesidad de estudios de mercado más rigurosos antes de autorizar proyectos de gran escala.
¿Qué se podría hacer ahora?
Expertos en transporte sugieren varias opciones para revertir la situación:
- Revisar la política de precios con tarifas dinámicas que bajen en horas valle.
- Mejorar la señalización y campañas de información dirigidas a turistas y residentes.
- Habilitar espacios flexibles para bicicletas eléctricas, car-sharing o almacenamiento logístico fuera de horas pico.
- Integrar descuentos con negocios locales (por ejemplo, validar el ticket de compra en el mercado).
Conclusión
El nuevo estacionamiento del St. Lawrence Market ilustra cómo un proyecto puede cumplir con los requisitos técnicos y aun así fallar en su objetivo principal: atraer usuarios. Para la comunidad latina –muchos de los cuales viven, trabajan o visitan la zona– entender estos retos ayuda a participar en la conversación sobre cómo Toronto invierte su dinero público y planifica la movilidad del futuro.