Las cámaras automatizadas de control de velocidad podrían tener los días contados en Ontario. El primer ministro Doug Ford anunció que presentará una legislación en octubre para prohibir el uso de cámaras de velocidad municipales en toda la provincia, argumentando que se han convertido en una simple herramienta de recaudación y no en un instrumento real de seguridad vial.
¿Qué propone el gobierno de Ontario?
El plan del gobierno es eliminar las cámaras y reemplazarlas por un fondo provincial que financie medidas alternativas de seguridad vial, como:
- Reductores de velocidad (speed bumps)
- Rotondas
- Extensiones de acera
- Cruces peatonales elevados
- Campañas educativas y mejor señalización, especialmente en zonas escolares
Según Ford, esta estrategia busca prevenir el exceso de velocidad antes de que ocurra, en lugar de multar a los conductores semanas después.
Ford: “Suficiente es suficiente”
El premier fue claro en su mensaje:
“Basta ya. En lugar de hacer la vida más cara enviando multas días después, apoyamos medidas que prevengan el exceso de velocidad desde el inicio, reduzcan costos y mantengan nuestras calles seguras”.
¿Qué pasa con las ciudades que ya usan cámaras?
Actualmente hay más de 700 cámaras de velocidad en 40 municipios de Ontario, entre ellos Toronto, Ottawa, Waterloo y Vaughan.
- En 2024, Toronto emitió 528,000 multas, recaudando unos $40 millones.
- En Ottawa, las cámaras generaron más de $29 millones en el mismo año.
- Una sola cámara en Toronto acumuló 65,000 multas, por un valor cercano a $7 millones antes de 2025.
Aunque Ford insiste en que esto es un “cash grab” (una recaudación fácil), municipios como London y Guelph defienden que sus programas son financieramente neutrales, ya que gran parte de los ingresos se destinan a cubrir costos de operación y mantenimiento.
¿Funcionan realmente las cámaras?
La evidencia dice que sí.
Un estudio de 2025 de CAA (Canadian Automobile Association) en 250 zonas escolares de Toronto mostró que las cámaras:
- Reducen el exceso de velocidad en un 45%.
- Bajan las velocidades máximas en 11 km/h en promedio.
- Disminuyen en un 88% los vehículos que superan en más de 20 km/h el límite.
- El 73% de los conductores dijo que disminuye la velocidad cerca de las cámaras… y no vuelve a acelerarse después.
Reacciones encontradas
- El ministro de Transporte, Prabmeet Sarkaria, respaldó la medida, afirmando que las cámaras se han convertido en herramientas de recaudación.
- Expertos en seguridad vial y asociaciones de padres expresaron preocupación: retirar las cámaras podría aumentar la vulnerabilidad de los peatones y estudiantes.
- Municipios temen perder una fuente de ingresos clave para financiar programas de seguridad vial.
Conclusión: seguridad vs. bolsillo
El debate sobre las cámaras de velocidad en Ontario enfrenta dos visiones:
- Para Ford y su gobierno, las cámaras encarecen la vida de los conductores y son más un negocio que una política de seguridad.
- Para asociaciones y expertos, las estadísticas muestran que sí reducen el exceso de velocidad y salvan vidas.
Lo que está claro es que, de aprobarse la prohibición, Ontario tendrá que demostrar que sus nuevas medidas físicas y educativas podrán sustituir de manera efectiva el rol disuasorio de las cámaras. La discusión apenas comienza.