El sistema aéreo estadounidense comenzó a resentirse incluso antes de que la fuerte tormenta invernal prevista para este fin de semana alcance su punto máximo.
De acuerdo con datos de FlightAware, más de 1.400 vuelos programados para el sábado ya fueron cancelados en todo Estados Unidos. A estas cifras se suman otros 400 vuelos suspendidos este viernes, aunque no todos están directamente relacionados con el fenómeno meteorológico.
El Centro de Predicción de la Aviación del Servicio Meteorológico Nacional advirtió que la tormenta seguirá avanzando y afectará a numerosos aeropuertos del país hasta el lunes por la mañana.
Los primeros impactos se sintieron el viernes en aeropuertos situados en la ruta inicial del sistema, especialmente en la zona de Dallas y en el Aeropuerto Internacional Will Rogers de Oklahoma City.
Para el sábado, el área afectada se ampliará a medida que la tormenta se desplace hacia el este, comprometiendo operaciones en el Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta, así como en los aeropuertos de Nashville y Memphis, en Tennessee.
Las autoridades anticipan que las cancelaciones y retrasos continuarán aumentando de forma considerable conforme la tormenta avance por el país.