La historia de una adolescente afgana que obtuvo una beca total para estudiar en la Columbia Británica, pero vio su permiso de estudio denegado por el gobierno canadiense, vuelve a encender el debate sobre la política migratoria del país y conmueve particularmente a la comunidad latina en Toronto, donde la educación y la movilidad internacional son temas muy sensibles.
La beca soñada que terminó en un «no» burocrático
La estudiante —cuyo nombre se reserva por seguridad— había pasado por un riguroso proceso de selección académica y fue admitida en un prestigioso internado de la Columbia Británica con beca del 100 %, que cubría matrícula, alojamiento, alimentación y gastos personales. Todo parecía listo para que iniciara clases este otoño.
El rechazo del permiso de estudio
Inmigración, Refugiados y Ciudadanía de Canadá (IRCC) denegó la solicitud argumentando “falta de vínculos suficientes con su país de origen” y “riesgo de permanecer en Canadá al vencer la visa”. Estos son dos motivos frecuentes en las cartas de rechazo, pero resultan chocantes cuando se aplican a mujeres y niñas afganas que viven bajo un régimen que ya les prohíbe estudiar a partir de sexto grado.
Afganistán: estudiar siendo mujer es casi imposible
Desde el regreso del Talibán en agosto de 2021, las políticas de género se endurecieron: se cerraron escuelas secundarias y universidades para mujeres, se impuso uso obligatorio de hiyab estricto y se restringió la movilidad sin tutor masculino. Según la UNESCO, sólo el 2 % de las niñas afganas llega hoy a la educación superior.
¿Cómo obtienen becas las jóvenes afganas?
Programas de ONG internacionales y redes de exalumnas en la diáspora identifican a estudiantes con alto desempeño académico y las vinculan con colegios o universidades que aportan recursos. El caso de la adolescente rechazada no es aislado: otras 24 solicitudes similares fueron denegadas desde 2022, según cifras compiladas por defensores migratorios.
Canadá y su laberinto migratorio
En el papel, Canadá se presenta como líder en patrocinio humanitario. El gobierno prometió reasentar a 40 000 afganos; sin embargo, sólo unas 32 000 personas han llegado. Las solicitudes de permiso de estudio se revisan bajo la Ley de Inmigración y Protección de Refugiados, que exige demostrar:
- Capacidad financiera suficiente
- Intención de regresar al país de origen
- Historial de viaje coherente
Para las mujeres afganas, cumplir estos requisitos es casi imposible: la banca formal no les permite abrir cuentas con facilidad, sus pasaportes caducan y no se renuevan, y regresar a Afganistán equivale a renunciar a cualquier futuro académico.
La paradoja de las becas totales
Paradójicamente, la beca completa —que demuestra soporte financiero— no siempre convence a los oficiales. Temen que la estudiante, una vez graduada, pida asilo. Este temor se impone incluso cuando organizaciones canadienses de patrocinio se comprometen por escrito a cubrir todas las necesidades del estudiante y supervisar su retorno.
Voces que exigen cambios
Redes como la Canadian Council for Refugees y la Canadian Association of Professional Immigration Consultants piden:
- Crear un corredor académico humanitario para mujeres afganas.
- Eximirlas del requisito de «intención de retorno» mientras dure la prohibición de estudiar en Afganistán.
- Acelerar los permisos de estudio aprobados por ONG reconocidas o instituciones educativas canadienses.
¿Qué opciones le quedan a la estudiante?
Tras un rechazo, existen dos caminos:
- Apelar ante la Corte Federal de Canadá alegando error de hecho o derecho.
- Volver a presentar la solicitud con evidencia adicional: aval de la escuela, pruebas de financiamiento y cartas de apoyo de parlamentarios o líderes comunitarios.
El proceso puede tardar entre seis y doce meses, tiempo durante el cual la beca podría caducar.
Lecciones para solicitantes latinos en Toronto
Los latinos tampoco están exentos de rechazos. Las claves son:
- Date suficiente tiempo: los plazos de IRCC varían y pueden exceder lo anunciado.
- Documenta lazos sólidos con tu país de origen (propiedades, empleo, familia inmediata).
- Contrata asesoría de un RCIC (consultor regulado) o abogado de inmigración.
Cómo apoyar desde Toronto
La comunidad puede:
- Firmar peticiones y escribir a diputados federales pidiendo reformas.
- Donar a fondos de becas para estudiantes afganas.
- Ofrecer mentoría académica y alojamiento temporal a quienes obtengan visa.
Negar un permiso de estudio a una joven que ya venció obstáculos imposibles en su país de origen es, para muchos, una oportunidad perdida de demostrar los valores que Canadá promulga. Mientras el gobierno revisa su política, la presión de organizaciones, instituciones educativas y la comunidad —incluida la latina de Toronto— podría marcar la diferencia para que más mujeres afganas crucen, al fin, las puertas de un salón de clases.