La noticia de que el gobierno de Ontario ha comprado un jet ejecutivo Bombardier Challenger 650 por 28,9 millones de dólares con dinero público ha encendido el debate. Mientras el premier Doug Ford defiende la adquisición como una “herramienta de trabajo” para cubrir la vasta geografía provincial, la oposición y buena parte de la ciudadanía cuestionan el gasto en tiempos de recortes y largas listas de espera en salud.
¿Qué avión es y para qué se usará?
Se trata de un Bombardier Challenger 650 de 2016, con capacidad para 12 pasajeros y autonomía suficiente para unir sin escalas Toronto con la mayor parte de Norteamérica. El gobierno afirma que servirá para transportar al premier actual y a los futuros, así como a delegaciones oficiales durante misiones económicas o emergencias en regiones remotas donde no llegan vuelos comerciales.
El costo bajo la lupa
Los 28,9 millones incluyen la compra, la inspección mayor y la adaptación de la cabina a requisitos gubernamentales. A esto se sumarán gastos anuales de combustible, tripulación, mantenimiento y seguros que, según expertos en aviación corporativa, podrían superar el millón de dólares al año. Críticos señalan que, con un déficit provincial que ronda los 10.000 M $, la prioridad debería ser reforzar hospitales, residencias de larga estancia y transporte público.
“Gravy Plane” y otros apodos
La aeronave ya recibió motes como “Air Ford One” y “el gravy plane”, aludiendo a la promesa histórica de la familia Ford de “detener el tren de la salsa” (gastos superfluos). Estas etiquetas han dominado las redes sociales con memes, encuestas y debates muy polarizados entre quienes ven el jet como un símbolo de despilfarro y quienes lo consideran una herramienta logística necesaria.
Relación con la expansión del aeropuerto Billy Bishop
Grupos vecinales contrarios a la expansión del aeropuerto en las islas de Toronto vinculan la compra del jet con el intento provincial de autorizar vuelos de mayor envergadura en esa terminal. Aunque la pista actual se queda corta para un Challenger 650 con carga plena, la coincidencia temporal alimenta sospechas sobre posibles favores políticos a determinados operadores.
Argumentos a favor
1. Extensión geográfica: Ontario mide más que España y Francia combinadas; comunidades del norte dependen de enlaces aéreos para atención médica y emergencias.
2. Agenda económica: Las misiones comerciales que antes requerían vuelos con escalas y horarios limitados podrían organizarse con mayor flexibilidad.
3. Propiedad institucional: El avión quedará en manos de la provincia; futuros gobiernos, de cualquier color político, lo podrán utilizar.
Argumentos en contra
1. Prioridades fiscales: Con hospitales saturados y falta de personal de enfermería, muchos ciudadanos consideran improcedente gastar en un avión de lujo.
2. Transparencia limitada: La compra se conoció por filtraciones, no por un anuncio oficial detallado. Falta información sobre el proceso de licitación y los costos operativos proyectados.
3. Precedente de austeridad: Doug Ford ganó popularidad prometiendo “cuidar al contribuyente”; el jet contradice retóricas pasadas contra “gastos innecesarios”.
¿Es el primer jet para un premier ontariano?
No. El actual gobierno ya había adquirido una aeronave más pequeña en 2021 para trayectos cortos. Antes de Ford, los premiers solían fletar aviones turboprop (como los Beechcraft King Air) o usaban vuelos comerciales; sin embargo, ningún ejecutivo había comprado un reactor de este tamaño y costo.
¿Qué viene ahora?
La oposición ha solicitado una auditoría de la Oficina del Auditor General para revisar la justificación financiera y la transparencia del proceso. Además, organizaciones civiles preparan campañas para forzar al gobierno a publicar un desglose anual de los gastos de operación y el calendario de uso del jet.
En resumen, la adquisición del Challenger 650 coloca de nuevo a Doug Ford en el ojo del huracán. Para sus defensores, es una inversión estratégica; para sus detractores, un lujo incompatible con las necesidades urgentes de los ontarianos. La discusión promete escalar durante la próxima sesión legislativa y, sin duda, será tema caliente entre los latinos de Toronto, siempre atentos al uso de cada dólar que aportan en impuestos.