La contundente victoria demócrata en las elecciones de mitad de mandato de Estados Unidos ha desatado un intenso debate en Canadá. Para la premier de Alberta, Danielle Smith, estos resultados no solo cambian el mapa político norteamericano, sino que además “reivindican” la postura de su provincia en la guerra comercial transfronteriza.
¿De qué guerra comercial hablamos?
Desde 2022 Alberta adoptó una estrategia arancelaria propia —separada de la política federal— para responder a los gravámenes estadounidenses sobre productos clave como el trigo duro, la carne vacuna y los equipos de energía. La provincia impuso tarifas espejo a bienes agrícolas, maquinaria y cerveza artesanal de EE. UU. con el fin de presionar a Washington y proteger el ingreso de los productores albertanos.
Las razones detrás de la medida
• Protección del sector agro-ganadero: en Alberta, el 40 % del PIB agrícola depende de la exportación a EE. UU.
• Cadenas de valor energéticas: los aranceles buscaban evitar que los fabricantes estadounidenses obtuvieran ventaja en insumos para el sector de petróleo y gas.
• Mensaje político: Smith quería obligar a Ottawa y a Washington a reabrir la mesa de negociación, argumentando que las provincias podían y debían actuar cuando el gobierno federal se “quedaba corto”.
¿Por qué la victoria demócrata es “una reivindicación”?
Los demócratas campañearon con la promesa de revisar las tarifas unilaterales que, según ellos, estaban impactando negativamente a los pequeños negocios estadounidenses y elevando el costo de la vida. Con mayoría en ambas cámaras, el nuevo Congreso podrá:
• Analizar y eventualmente derogar los aranceles sobre granos y proteínas canadienses.
• Presionar a la Casa Blanca para volver a la diplomacia multilateral en comercio.
• Reforzar la cooperación climática, un área donde Alberta busca vender su experiencia en captura de carbono.
Para Smith, esto prueba que su táctica de “mano dura” ayudó a mantener vivo el tema hasta que soplaran vientos políticos favorables en Washington.
Impacto potencial para los consumidores y empresarios latinos en Toronto
Aunque la batalla arancelaria se libra a 3.000 km, sus efectos se sienten en toda Canadá, incluida la comunidad latina del GTA:
• Precios de alimentos: si EE. UU. retira los gravámenes, bajarán los costos de importación de maíz, frijoles y carne de res.
• Oportunidades de exportación: emprendedores ontarianos que comercian con EE. UU. podrían acceder a un mercado menos restringido.
• Tipo de cambio: una relación comercial más estable suele fortalecer al dólar canadiense, abaratando viajes y remesas hacia Latinoamérica.
Lo que sigue
Smith adelantó que mantendrá sus tarifas “hasta que vea legislación concreta” en el Capitolio. Mientras tanto, Ottawa ha programado reuniones bilaterales para el otoño, y varias provincias productoras —entre ellas Ontario y Saskatchewan— presionan para que la respuesta sea coordinada y no provincializada.
En el corto plazo, expertos sugieren vigilar tres indicadores:
1. Declaraciones del nuevo Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes.
2. Reportes de la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. (USTR) sobre importaciones agrícolas.
3. Movimientos en el precio de futuros agrícolas canadenses y estadounidenses.
Para Alberta, la elección estadounidense supone una ventana de oportunidad para resolver un pulso comercial que ya dura cuatro años. Para los latinos en Toronto —muchos de ellos emprendedores, importadores o simplemente consumidores— una distensión arancelaria puede traducirse en alimentos más baratos y un entorno de negocios más predecible. Todo dependerá de cuánto capital político estén dispuestos a gastar los demócratas en este tema y de si las provincias canadienses consiguen hablar con una sola voz.