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Doug Ford se planta ante Trump: «¡Bésame…!» y aviva la guerra comercial Canadá-EE. UU.

El pasado 12 de mayo de 2026, durante una visita a Toronto Metropolitan University, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, volvió a lanzar su ya famosa frase “kiss my ass” en referencia al ex-presidente estadounidense Donald Trump. La salida de tono reavivó la tensión en medio de una guerra comercial latente entre Canadá y Estados Unidos. A continuación desmenuzamos el origen del conflicto, las implicaciones económicas y políticas, y por qué debería importarle especialmente a la comunidad latina de Toronto.

¿Qué desencadenó este choque verbal?

Todo comenzó cuando Trump, en plena campaña, prometió restablecer un arancel general del 10 % a productos canadienses si volvía a la Casa Blanca. Ford, que ya había criticado públicamente las tarifas al acero y al aluminio impuestas en 2018, respondió duplicando su desafío:

“Si creen que vamos a quedarnos callados, pueden besarme…”

El comentario, lejos de ser una simple bravuconada, busca enviar un mensaje de firmeza a los votantes ontarianos preocupados por la pérdida de empleos manufactureros.

Contexto de la guerra comercial Canadá-EE. UU.

Desde la renegociación del T-MEC (USMCA) en 2020, las tensiones comerciales no han cesado. Washington ha cuestionado repetidamente las cuotas lácteas canadienses, mientras Ottawa critica los subsidios agrícolas y los aranceles a la madera blanda. El resultado ha sido una relación inestable que se enciende cada vez que la política interna de EE. UU. necesita un chivo expiatorio.

El acero y el aluminio: puntos neurálgicos

Ontario produce más del 70 % del acero canadiense, y la mayor parte se exporta al mercado estadounidense. Cada vez que Washington amenaza con aranceles, los productores de Hamilton hasta Sault Ste. Marie ajustan turnos y retrasan inversiones.

La industria automotriz de Ontario en riesgo

Un tercio de los vehículos fabricados en Norteamérica pasa la frontera al menos dos veces antes de llegar al consumidor. Aranceles adicionales añadirían cientos de dólares por unidad, afectarían a las plantas de ensamblaje de Windsor y Oakville, y pondrían en juego miles de empleos que incluyen a trabajadores inmigrantes, muchos de ellos latinos.

¿Por qué reaccionó Ford con tanta contundencia?

Ford se juega su propia reelección en 2026 y sabe que la narrativa “Ontario primero” vende bien. Al desafiar a Trump:

  • Refuerza su imagen populista y cercana al “hombre de la calle”.
  • Desvía la atención de problemas internos como el costo de la vivienda y el déficit provincial.
  • Presiona a Ottawa para que adopte una postura más firme y le garantice apoyos a la industria provincial.

Impacto directo para los latinos en Toronto

La GTA alberga a más de 250 000 hispanohablantes. Muchos trabajan o emprenden en sectores sensibles a la balanza comercial.

Empleos manufactureros

Los latinos representan una proporción creciente de la fuerza laboral en plantas de autopartes y logística. Cualquier recorte de producción repercute de forma inmediata en sus salarios y estabilidad laboral.

Pequeñas empresas exportadoras e importadoras

Desde distribuidores de café colombiano hasta empresas de transporte, los aranceles elevan costos y reducen márgenes. Un dólar canadiense más débil —posible reacción de los mercados— encarece las importaciones clave para estos negocios.

Escenarios posibles a corto y mediano plazo

  • Negociación express: Ottawa concede ajustes limitados en cuotas agrícolas para evitar aranceles generalizados.
  • Escalada moderada: EE. UU. aplica tarifas selectivas; Canadá responde con medidas espejo en productos emblemáticos como bourbon y motocicletas.
  • Confrontación total: se suspenden provisiones del T-MEC, provocando una recesión técnica en las provincias manufactureras.

Conclusión: lo que viene para Toronto y su comunidad latina

La retórica colorida de Ford puede generar titulares, pero detrás de las palabras está el futuro económico de Ontario, incluida la estabilidad de miles de familias latinas. A medida que el calendario electoral avance en ambos países, convendrá seguir de cerca no solo los portazos verbales, sino las medidas concretas que definan el comercio bilateral. El consejo para emprendedores y trabajadores es claro: diversificar mercados, fortalecer redes locales y mantenerse informados para anticipar cualquier sacudida arancelaria.