La adopción del trabajo híbrido ha obligado a las compañías a repensar el uso del espacio. Algunas divisiones de Québecor —y cada vez más empresas norteamericanas— están instalando sensores de calor debajo de los escritorios para medir la ocupación real de sus oficinas. La iniciativa persigue eficiencia, pero muchos empleados la sienten intrusiva. A continuación exploramos en detalle cómo funciona esta tecnología, sus ventajas, sus riesgos y qué derechos tienen los trabajadores en Canadá.
¿Qué es un sensor de calor y cómo funciona?
Se trata de un pequeño dispositivo que detecta la firma térmica (radiación infrarroja) que emite el cuerpo humano. No capta imágenes ni audio, pero sí registra si hay una persona presente y, en algunos modelos, cuánto tiempo permanece en su puesto. La información se envía a una plataforma en la nube donde se generan mapas de ocupación en tiempo real.
Por qué Québecor apuesta por esta tecnología
La empresa matriz de medios y telecomunicaciones busca optimizar sus inmuebles. Con oficinas que ahora se llenan solo ciertos días, conocer la ocupación exacta permite:
- Reducir metros cuadrados alquilados.
- Apagar iluminación y climatización en áreas vacías.
- Rediseñar el “hot-desking” (escritorios compartidos) para que haya suficientes puestos sin desperdiciar espacio.
- Mejorar la planificación de limpieza y mantenimiento.
Beneficios declarados por las empresas
Quienes venden o instalan sensores insisten en que se trata de data anónima y agregada. Entre los argumentos más comunes:
- Ahorro de costos en arrendamiento y energía.
- Reducción de la huella de carbono de la oficina.
- Experiencia de empleado mejorada (menos aglomeraciones, más salas disponibles).
- Toma de decisiones basada en datos en lugar de “feeling”.
Las preocupaciones de los trabajadores
Aunque no graban video, los sensores recogen datos de presencia que, cruzados con otras bases (tarjetas de acceso, Wi-Fi, calendarios), pueden perfilar rutinas laborales. Entre los temores:
- Vigilancia encubierta de productividad individual.
- Posibles evaluaciones de desempeño basadas en tiempo sentado frente al escritorio.
- Falta de transparencia sobre quién accede a la información y por cuánto tiempo se almacena.
- Riesgo de ampliación futura a tecnologías más invasivas (cámaras con IA, reconocimiento facial).
Marco legal en Quebec y Ontario
En Canadá, la Lei de Protección de Información Personal y Documentos Electrónicos (PIPEDA) impone principios de consentimiento informado, limitación de propósito y minimización de datos. En Quebec, la Ley 25 refuerza estos conceptos y exige evaluaciones de impacto de privacidad.
Para los latinos que trabajan en Toronto, rige además la Employment Standards Act de Ontario, que obliga a la empresa a comunicar cualquier forma de monitoreo electrónico. Desde abril de 2023, los empleadores con 25 o más trabajadores deben:
- Entregar por escrito qué tipo de monitoreo realizan.
- Explicar los propósitos y los momentos en que se practica.
- Conservar la política y sus actualizaciones por tres años.
¿Cómo saber si te están monitoreando y qué hacer?
- Pide la política interna de “electronic monitoring”. Debe estar accesible y en un lenguaje claro.
- Pregunta específicamente por tipo de sensor, datos recolectados y plazos de retención.
- Si perteneces a un sindicato, notifícalo. Muchos convenios colectivos ya incluyen cláusulas de privacidad.
- Contacta a la Office of the Privacy Commissioner of Canada o al Ministerio de Trabajo de Ontario si consideras que no se respeta la ley.
Buenas prácticas para las empresas
Expertos en recursos humanos coinciden en que la confianza es clave. Recomendaciones:
- Implementar sensores solo cuando se justifique por ahorro energético o planificación de espacios comprobada.
- Usar agregación al nivel de piso o zona, evitando análisis individualizados.
- Eliminar datos crudos que permitan reidentificación después de generar los informes necesarios.
- Compartir resultados con la plantilla para demostrar beneficios reales.
Los sensores de calor pueden ayudar a construir oficinas más sostenibles y eficientes, pero su despliegue sin la debida transparencia erosiona la moral y la confianza del personal. Como trabajador en Toronto —o en cualquier parte de Canadá— tienes derecho a saber qué datos se recogen sobre ti, por qué y durante cuánto tiempo. La clave está en equilibrar eficiencia operativa y respeto a la privacidad: información clara, consentimiento y uso proporcional de la tecnología.