En Canadá, la cuestión del bilingüismo oficial —históricamente centrado en el inglés y el francés— vuelve a encenderse tras los comentarios del primer ministro sobre la necesidad de que el próximo gobernador general domine “ambos idiomas oficiales”. La declaración generó críticas inmediatas de líderes inuit, quienes recuerdan que la actual gobernadora general, Mary Simon, habla fluidamente inglés e inuktitut. El debate va más allá de la elección de una persona: toca los cimientos de cómo el Estado canadiense reconoce, o ignora, las lenguas de los pueblos originarios.
Mary Simon: primera gobernadora general indígena
Mary Simon, originaria de Kuujjuaq, Nunavik (norte de Quebec), hizo historia en 2021 al convertirse en la primera indígena en ocupar el cargo. Su nombramiento fue celebrado como un paso simbólico hacia la reconciliación. Sin embargo, desde el inicio enfrentó cuestionamientos por no hablar francés con fluidez. Simon respondió señalando que las escuelas residenciales y la política de asimilación le negaron la oportunidad de aprenderlo. Aun así, asumió el compromiso público de estudiar francés mientras ejercía el cargo.
¿Qué es “bilingüismo” en un país multilingüe?
El término bilingüismo oficial se refiere a la política federal que obliga a las instituciones canadienses a ofrecer servicios en inglés y francés. No obstante, en el territorio se hablan más de 70 lenguas indígenas. Para los inuit, limitar el debate a dos idiomas europeos perpetúa una lógica colonial: la idea de que la legitimidad lingüística solo se obtiene dentro de marcos impuestos por la colonización.
La fuerza del inuktitut
• Alrededor del 70 % de la población inuit en Canadá utiliza inuktitut como lengua principal.
• Es una de las pocas lenguas indígenas de Norteamérica con transmisión intergeneracional relativamente alta.
• En Nunavut, el inuktitut tiene estatus oficial junto con el inuinnaqtun, el inglés y el francés, pero la implementación práctica sigue siendo desigual.
Críticas al “pensamiento colonial”
Líderes como Pita Aatami, presidente de la organización Inuit Tapiriit Kanatami, sostienen que enfatizar el dominio del francés y el inglés —sin reconocer otras lenguas— implica que la fluidez en idiomas indígenas carece de valor institucional. Para ellos, la trayectoria de Simon demuestra que es posible ejercer funciones del más alto nivel usando también una lengua autóctona.
Implicaciones para la comunidad latina en Toronto
¿Por qué debe importarnos? Toronto es un mosaico lingüístico donde coexisten español, tagalo, punjabi y docenas de otros idiomas. El debate canadiense refleja una tensión global: ¿Quién decide qué idiomas merecen apoyo estatal? Cuando una comunidad —sea latina, inuit o cualquier otra— ve su idioma subvalorado, su identidad cultural corre el riesgo de diluirse.
Mirando hacia adelante
El próximo nombramiento del gobernador general será una prueba de fuego para la reconciliación lingüística en Canadá. Reconocer la pluralidad de lenguas, más allá del inglés y el francés, enviaría una señal poderosa de inclusión. Para los inuit, el mensaje es claro: no se puede hablar de reconciliación sin otorgar a las lenguas indígenas el mismo respeto que a las coloniales.
El caso de Mary Simon desnuda las tensiones entre una política de bilingüismo diseñada hace medio siglo y la realidad multilingüe contemporánea. Si Canadá aspira a ser un país verdaderamente inclusivo, deberá replantear su definición de “bilingüe” y abrir espacio a las voces —y a las lenguas— que han sido históricamente silenciadas.