La nueva Línea 6 Finch West, inaugurada con bombos y platillos en diciembre, sigue dándole dolores de cabeza a miles de usuarios —incluidos muchos latinos que dependen de este corredor para llegar a clases, al trabajo o simplemente cruzar la ciudad—. El más reciente colapso del servicio la mañana del 12 de enero reavivó el debate sobre qué tan lista estaba la línea para operar y por qué acumula fallas tan rápido.
Un estreno lleno de tropiezos
El 7 de diciembre la ciudad celebró la apertura de los 10.3 km de la Línea 6. Sin embargo, el entusiasmo se evaporó casi al instante cuando los trenes comenzaron a presentar “problemas de primer día” y los pasajeros inundaron las redes con reseñas poco amables. Desde entonces las averías han sido constantes, obligando al Ayuntamiento y al TTC a buscar soluciones contrarreloj.
Apagón total en plena hora pico
El 12 de enero, a las 5:11 a.m., el TTC anunció que no habría servicio entre Finch West y Humber College debido a un problema en los desvíos. En la práctica significaba un cierre completo justo antes de que empezara la hora punta de los lunes.
La alternativa fueron autobuses lanzadera que recorrieron toda la ruta. El servicio regular no se restableció sino hasta las 8:20 a.m., cuando la mayoría de los viajeros ya iba con el tiempo justo —o de plano tarde— para sus compromisos.
¿Solución o remedio temporal?
Para algunos usuarios, los autobuses terminaron siendo incluso más rápidos que el propio tren. La reputación de la línea ya venía en declive por su velocidad “de tortuga”: varios pasajeros han comprobado que la ruta de bus paralela llega antes… ¡e incluso deja tiempo para comprarse un snack!
Lo que viene
Funcionarios municipales reconocen que el sistema todavía necesita ajustes serios. De momento, los pasajeros deberán estar atentos a posibles alertas y planear rutas alternas mientras se estabiliza la operación.
Si usas la Línea 6, mantén abiertos los canales de información del TTC y considera tener un “plan B”. La historia reciente muestra que los tropiezos podrían continuar, al menos hasta que las autoridades y los contratistas resuelvan los problemas detrás de bambalinas.