Un nuevo episodio del pódcast It’s Been a Minute de NPR revela que las tensiones entre canadienses y estadounidenses tienen raíces profundas y van mucho más allá de la era Trump
Aunque el estereotipo más común sobre Canadá es su amabilidad, una creciente ola de rechazo hacia Estados Unidos está ganando terreno entre sus ciudadanos. Y aunque muchos apuntan al expresidente Donald Trump como el responsable de este distanciamiento, la desconfianza de Canadá hacia su poderoso vecino del sur es un fenómeno que lleva décadas en construcción.
¿Qué dicen los datos?
Según encuestas recientes:
- Solo el 24% de los canadienses tiene una opinión favorable de EE.UU. (marzo de 2025).
- En contraste, el 87% de los estadounidenses mantiene una opinión positiva de Canadá.
- Un 66% de canadienses considera actualmente a EE.UU. como un país “no amistoso” o incluso como un “enemigo”.
- El 61% ha comenzado a boicotear productos y empresas estadounidenses.
Este desequilibrio de percepciones es uno de los puntos clave discutidos en el episodio más reciente de It’s Been a Minute, conducido por Brittany Luse, junto a la periodista canadiense Scaachi Koul (Slate) y el historiador Jon Parmenter (Cornell University).
¿Por qué esta diferencia de percepción?
1. Canadá ve a EE.UU. como un socio agresivo y arrogante
Los expertos coinciden en que el resentimiento canadiense tiene un fuerte componente cultural e histórico. Muchos canadienses perciben a EE.UU. como un país que subestima o ignora su soberanía, y que en los últimos años ha intensificado una actitud imperialista que inquieta.
2. Estados Unidos sigue viendo a Canadá como su hermano menor inofensivo
La mayoría de los estadounidenses no perciben tensión alguna. Para ellos, Canadá es sinónimo de buena cerveza, hockey y simpatía. Pero esta visión ingenua alimenta la frustración canadiense, que ve sus preocupaciones geopolíticas como desestimadas o ridiculizadas.
3. Trump y el “chiste del 51.º estado”
Las recientes declaraciones del expresidente Trump, bromeando con que Canadá “podría convertirse en el 51.º estado” si no paga por el nuevo domo dorado (una referencia irónica a la cúpula del Capitolio), han causado indignación generalizada. Pero como bien se explica en el pódcast, el distanciamiento no comenzó con Trump, aunque él lo exacerbó.
Reflexiones importantes del episodio
“La percepción canadiense de EE.UU. ha estado cayendo lentamente desde los años 90, cuando Bill Clinton tenía un 81% de aprobación entre los canadienses. Desde entonces, esa confianza se ha desmoronado”, explica Parmenter.
Koul, por su parte, remarca que las diferencias no son solo políticas, sino también culturales, sociales y emocionales.
“Canadá ha trabajado duro para construir una identidad propia que no sea simplemente ‘la versión educada de Estados Unidos’. Y parte de esa identidad ahora pasa por marcar distancia activa con Washington.”
¿Qué significa esto para el futuro?
¿Está en riesgo la histórica alianza comercial y diplomática entre ambos países?
¿Puede una relación bilateral sobrevivir a un desbalance tan profundo de percepciones?
¿Qué papel juega la juventud y la migración en reconstruir puentes?