Una decisión que sacude la política internacional
Donald Trump lo ha vuelto a hacer. En un movimiento que reaviva las tensiones globales y redefine la postura de Estados Unidos en la arena internacional, el presidente estadounidense ha ordenado la retirada de su país del Consejo de Derechos Humanos de la ONU y la congelación de fondos para la Agencia de Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos (UNRWA).
La decisión, que coincide con una reunión clave entre Trump y el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha generado tanto apoyo como críticas. Mientras la Casa Blanca argumenta que la ONU es ineficaz y está sesgada en contra de Israel, defensores de los derechos humanos advierten que este movimiento debilita la diplomacia y afecta a millones de personas que dependen de la ayuda internacional.
¿Es este un paso necesario para defender los intereses estadounidenses o un retroceso en la cooperación global?
Estados Unidos se retira (otra vez) del Consejo de Derechos Humanos
No es la primera vez que Trump toma esta medida. Durante su primer mandato (2017-2021), ya había retirado a EE.UU. del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, solo para que Joe Biden lo reincorporara en 2021. Ahora, en su segundo periodo presidencial, el republicano vuelve a romper lazos con este organismo, alegando un “profundo sesgo antiestadounidense”
En sus declaraciones, Trump criticó el papel de la ONU, afirmando que ha sido “ineficaz” y que permite que países como Irán, China y Cuba utilicen el Consejo para protegerse de sus propias violaciones a los derechos humanos.
La orden ejecutiva también exige una revisión de organismos internacionales que, según el gobierno estadounidense, promueven posturas “antiamericanas”. Entre las instituciones señaladas se encuentra la Unesco, que ya fue blanco de sanciones en la administración anterior.
Adiós a la UNRWA: el golpe a los refugiados palestinos
Además de su salida del Consejo de Derechos Humanos, Trump ha decidido congelar el financiamiento a la UNRWA, la agencia de la ONU que brinda asistencia a más de cinco millones de refugiados palestinos.
Esta medida ha sido vista como un respaldo directo a Israel, cuyo gobierno ha sido crítico de la UNRWA, acusándola de perpetuar el conflicto al brindar apoyo a poblaciones que consideran vinculadas a grupos extremistas.
Para los palestinos, en cambio, la decisión representa una crisis humanitaria. Sin los fondos de EE.UU., la agencia enfrenta un déficit severo que podría afectar la educación, salud y alimentación de millones de personas en la región.
El regreso de la política de máxima presión
Este movimiento se suma a otras medidas recientes de Trump en su segundo mandato, incluyendo:
- La salida de EE.UU. del Acuerdo de París sobre el clima.
- La retirada de la Organización Mundial de la Salud (OMS).
- La reactivación de sanciones económicas contra Irán, bajo la política de “máxima presión”.
En este contexto, la decisión de abandonar la ONU y cortar fondos a la UNRWA refuerza la postura de Trump de que Estados Unidos debe reducir su participación en organismos internacionales y priorizar su política exterior basada en el interés nacional.
¿Aislamiento o estrategia?
Mientras Trump justifica su postura como una defensa de los intereses de EE.UU., sus críticos advierten que estas decisiones podrían debilitar la influencia estadounidense en el mundo y agravar crisis humanitarias en Medio Oriente.
¿Está EE.UU. abandonando su papel de líder global o simplemente ajustando su estrategia internacional? Lo que está claro es que esta medida tendrá repercusiones que irán más allá de la política estadounidense y podrían redefinir el equilibrio geopolítico en los próximos años.