La disputa entre el expresidente Donald Trump y el magnate tecnológico Elon Musk ha escalado a niveles sin precedentes, con amenazas abiertas, acusaciones de traición y una ruptura total de relaciones. En una llamada telefónica con NBC News, Trump advirtió que si Musk sigue financiando a candidatos demócratas en el ciclo electoral de 2026, enfrentará “consecuencias muy serias”.
La advertencia marca el colapso de una de las alianzas más influyentes de la política reciente. Musk, que en 2024 apoyó con entusiasmo el regreso de Trump a la presidencia y fue recompensado con una posición destacada como jefe del Departamento de Eficiencia Gubernamental, ahora parece estar girando en una nueva dirección política —y eso no ha pasado desapercibido.
“No volveré a hablar con él”
Durante su entrevista, Trump dejó clara su postura: “La relación con Elon Musk ha terminado. No tengo interés en reconciliarme. Estoy demasiado ocupado haciendo cosas más importantes”. Además, lo acusó de haber sido “irrespetuoso con la oficina del presidente”.
Estas declaraciones llegaron después de que Musk criticara abiertamente un nuevo proyecto de ley presupuestaria impulsado por los republicanos en el Congreso y luego publicara —y rápidamente eliminara— un post en su red social X donde sugería que Trump debería ser “retirado del poder” si no se modera.
De aliados a enemigos
En 2024, Musk fue una de las figuras clave del renacimiento político de Trump, donando más de $250 millones para su campaña y ayudando a movilizar a votantes indecisos, especialmente en estados clave como Arizona y Michigan. Su nombramiento como jefe de Eficiencia Gubernamental lo puso al frente de una ambiciosa agenda de recortes presupuestarios y cierre de agencias federales.
Ahora, sin embargo, Musk se ha mostrado cada vez más crítico con la administración Trump, particularmente por sus políticas proteccionistas, la retórica sobre inmigración y el creciente gasto militar.
JD Vance: “Fue un ataque nuclear”
El vicepresidente JD Vance, uno de los más leales a Trump, calificó los comentarios de Musk como “un ataque nuclear”. En declaraciones a medios conservadores, señaló que “va a ser difícil confiar nuevamente en Elon. Cometió un grave error político”.
Amenaza velada a SpaceX y Tesla
Aunque Trump no dio detalles sobre las “consecuencias” que Musk podría enfrentar, fuentes internas de la Casa Blanca no descartan una revisión de los contratos gubernamentales con las empresas del empresario, como SpaceX —clave para los lanzamientos de satélites militares— y Tesla, que recibe subsidios federales para sus fábricas de autos eléctricos.
“No se trata de venganza, sino de priorizar los intereses del país”, afirmó un asesor cercano a Trump. “Y no se puede priorizar el país si estás financiando a quienes quieren destruirlo”.
¿Y ahora qué?
Para Musk, la jugada es arriesgada. Alinearse con demócratas en un momento en que Trump domina buena parte del panorama político republicano podría aislarlo aún más. Sin embargo, algunos analistas creen que está apostando a una alternativa política más centrista o incluso independiente para 2028.
“Es el principio del fin de una relación que marcó la política de los últimos años”, resume Lisa Campton, analista política en Georgetown. “Y como suele suceder en las guerras de poder, nadie sale ileso”.