La estrategia de Trump para justificar más aranceles
En su renovada guerra comercial con Canadá, Donald Trump ha utilizado una táctica que ha demostrado ser efectiva en su política: la desinformación. Afirmaciones falsas sobre el comercio entre ambos países han sido repetidas por el presidente y su administración, creando una narrativa de que Canadá impone aranceles desproporcionados a los productos estadounidenses.
Pero, ¿qué hay de cierto en esto? Expertos en comercio señalan que Trump está distorsionando los hechos para presionar a la opinión pública y justificar sus políticas proteccionistas.
La gran mentira: “Canadá impone aranceles del 400% a nuestros productos”
Trump ha afirmado repetidamente que Canadá impone aranceles de hasta el 400% a productos estadounidenses, en particular en el sector lácteo.
La verdad:
Más del 97% del comercio agrícola y el 99% del comercio manufacturero entre EE.UU. y Canadá se realiza sin aranceles.
Los aranceles elevados a los que Trump se refiere son “over-quota tariffs”, impuestos solo si las importaciones exceden un límite establecido.
EE.UU. también impone aranceles similares en sectores como el azúcar, el maní y el tabaco (hasta 350%).
“Es una comparación engañosa. Trump presenta estos aranceles como si se aplicaran a todas las importaciones cuando, en realidad, casi nunca se cobran”, explica Trevor Tombe, economista de la Universidad de Calgary.
Manipulación de cifras: cómo Trump distorsiona el déficit comercial
No es la primera vez que Trump usa datos engañosos para alimentar el sentimiento proteccionista.
Durante las negociaciones del USMCA (anteriormente NAFTA), su equipo infló artificialmente el déficit comercial con Canadá al contar productos chinos que transitaban por puertos canadienses como si fueran exportaciones canadienses.
Ahora, el presidente insiste en que EE.UU. “subsidia” a Canadá con $250 mil millones al año, una cifra que no tiene respaldo en ningún análisis económico serio.
¿Hasta dónde llegará la guerra comercial?
El 2 de abril, EE.UU. implementará nuevos aranceles contra productos canadienses, intensificando aún más el conflicto.
Canadá ya ha advertido que responderá con tarifas equivalentes.
Empresas y agricultores estadounidenses temen que el enfrentamiento afecte empleos y exportaciones.Los economistas advierten que la incertidumbre podría debilitar aún más la economía de EE.UU. en un año electoral.
“El problema no es solo que Trump use información falsa, sino que esta desinformación podría terminar prolongando la guerra comercial y causando daños económicos reales”, advierte el investigador Al Mussell.
La desinformación como arma de negociación
Trump está utilizando una narrativa falsa sobre el comercio con Canadá para justificar su política de aranceles y mantener a su base electoral movilizada.
- ¿Hasta cuándo podrá Canadá resistir la presión económica de EE.UU.?
- ¿Cuántos empleos y negocios se verán afectados antes de que los estadounidenses cuestionen la estrategia de Trump?
- ¿Podrá la administración de Mark Carney encontrar una salida sin comprometer la economía canadiense?
Lo que está claro es que la guerra comercial entre EE.UU. y Canadá no es solo una disputa económica: es también una batalla de información donde los hechos importan menos que la percepción pública.