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Trump amenaza con aranceles y Canadá refuerza su estrategia anti-incendios

Presidente de USA

Los incendios forestales no respetan fronteras y, cuando el viento sopla hacia el sur, el humo canadiense llega hasta Estados Unidos. Esto llevó al presidente Donald Trump a amenazar con imponer aranceles al “humo importado”. Más allá de la retórica política, en Canadá —y especialmente en Ontario— las autoridades y las comunidades están afinando sus planes para reducir el riesgo de incendios. A continuación, desglosamos las estrategias clave y cómo pueden afectar (y proteger) a los latinos que vivimos en Toronto.

1. FireSmart: la defensa empieza en casa

FireSmart es un programa nacional que promueve prácticas sencillas y de bajo costo para disminuir la inflamabilidad de viviendas y vecindarios. Entre las recomendaciones más relevantes para propietarios en el GTA:

  • Poda de ramas bajas y retiro de hojas secas alrededor de la casa.
  • Uso de materiales de construcción resistentes al fuego —por ejemplo, techos metálicos o tejas de fibrocemento.
  • Mantenimiento de un “cinturón de seguridad” de 1,5 m sin vegetación inflamable junto a la vivienda.
  • Almacenamiento adecuado de leña y propano, alejados de estructuras habitadas.

Implementar estas medidas disminuye drásticamente la probabilidad de que las chispas conviertan un conato en un incendio estructural.

2. Cortafuegos y “fireguards”: rompiendo el avance de las llamas

Los cortafuegos (fireguards) son franjas anchas sin vegetación o con vegetación muy baja que actúan como barrera física. En Canadá, se combinan estrategias mecánicas —maquinaria pesada que remueve árboles y matorrales— con quemas planeadas para ensanchar la línea de defensa.

En Ontario, Parques y Recursos Naturales ha priorizado zonas alrededor de comunidades rurales y líneas eléctricas. Para los residentes urbanos, el concepto se traduce en áreas verdes bien mantenidas y proyectos municipales de paisajismo que incluyen especies menos combustibles (arces, álamos, abedules) en lugar de coníferas resinosas.

3. Quemas culturales indígenas: saber ancestral que regresa

Antes de la colonización, los pueblos originarios practicaban quemas culturales: incendios controlados y de poca intensidad que limpiaban el sotobosque, renovaban pastos y favorecían la biodiversidad. Esta técnica, cuando se ejecuta en superficies pequeñas y en condiciones climáticas adecuadas, reduce de forma natural la carga de combustible disponible para futuros siniestros.

En la Columbia Británica, la First Nations’ Emergency Services Society entrena brigadas mixtas para reintroducir estas quemas. El modelo está llegando a otras provincias, y Ontario estudia incorporarlo en zonas boscosas cercanas a comunidades vulnerables —incluidos asentamientos rurales con alta población latina dedicada a la agricultura y la silvicultura de temporada.

4. El papel del clima y las temporadas de humo en Toronto

Los veranos más cálidos y secos, producto del cambio climático, alargan la temporada de incendios y multiplican los episodios de “smoke days”. Para la población urbana —y en particular para adultos mayores, niños y personas con asma— esto significa más alertas de calidad del aire.

Toronto Public Health recomienda:

  • Monitorear el Índice de Calidad del Aire (AQHI) y limitar la actividad física al aire libre en días con índice 7 o superior.
  • Mantener filtros HEPA en viviendas y escuelas.
  • Contar con un “plan de humo” familiar: conocer refugios con aire filtrado (centros comunitarios y bibliotecas), especialmente si no se dispone de aire acondicionado en casa.

5. ¿Podría Trump gravar el humo canadiense?

Desde el punto de vista legal, un “arancel al humo” es prácticamente inviable bajo los acuerdos comerciales vigentes. Sin embargo, la amenaza subraya la creciente tensión entre políticas ambientales y relaciones bilaterales.

Canadá —presionado por posibles repercusiones económicas— ha acelerado la inversión en infraestructura anti-incendios y en capacitación. Para los latinos en Toronto, esto se traduce en oportunidades laborales en silvicultura, manejo de emergencias y programas de educación comunitaria bilingüe.

Ni los insultos ni los aranceles extinguen incendios. Las soluciones pasan por prevención, conocimiento ancestral e innovación tecnológica. Al adoptar prácticas FireSmart, apoyar las quemas culturales y participar en planes comunitarios, los torontonianos podemos reducir nuestra vulnerabilidad y contribuir a un aire más limpio en ambos lados de la frontera.