Ontario vive un boom de grandes obras de infraestructura que, en teoría, deberían transformar la forma en que nos movemos por la provincia y conectarnos con EE. UU. Sin embargo, tres proyectos emblemáticos han acumulado demora tras demora. A continuación repasamos qué son, por qué se han retrasado y por qué seguirán siendo cruciales cuando (por fin) entren en servicio.
Eglinton Crosstown LRT
• Qué es: Una línea de tren ligero de 19 km y 25 estaciones que cruza Toronto de este a oeste, mezclando túneles subterráneos con tramos a nivel de calle.
• Valor estratégico: Promete reducir hasta un 60 % los tiempos de viaje a lo largo de Eglinton Avenue y enlazar con cinco líneas de metro y GO Transit, convirtiéndose en la “columna vertebral” del transporte intermedio de la ciudad.
• Por qué se retrasó: Litigios entre Metrolinx y el consorcio constructor (Crosslinx Transit Solutions) por sobrecostos, complejidad técnica de excavar bajo uno de los corredores más densos de Toronto y, más recientemente, una colisión durante pruebas dinámicas que obligó a recalibrar el sistema de señalización.
• Situación actual: La apertura se esperaba para 2020, luego 2022, luego 2025 y ahora se habla “a inicios de 2026”. Aunque las estaciones lucen terminadas, la certificación de seguridad y la integración con la red de buses siguen en revisión.
• Impacto una vez abra: Se anticipa un flujo diario de 160 000 pasajeros, descongestionando la Línea 2 del metro y revitalizando barrios como Mount Dennis, Midtown y Scarborough.
Gordie Howe International Bridge
• Qué es: Un puente atirantado binacional de 2.5 km que conectará Windsor (Ontario) con Detroit (Michigan). Tendrá el vano principal más largo de Norteamérica (853 m) y seis carriles viales, más sendero peatonal y ciclovía.
• Valor estratégico: Agilizará el comercio: el cruce Windsor-Detroit maneja el 25 % del intercambio Canadá-EE. UU. El nuevo puente añadirá capacidad, reducirá tiempos de espera y ofrecerá aduanas en sentido “one-stop” para ambas naciones.
• Por qué se retrasó: Expropiaciones complejas en el lado estadounidense, disrupciones de la cadena de suministro durante la pandemia, alzas del acero y ajustes sísmicos en el diseño. Cada hito debe cumplir estándares de los dos países y del tratado internacional que rige el proyecto.
• Situación actual: Las torres de 220 m ya están unidas por cables, la losa principal se ha completado en más del 80 % y los edificios aduaneros avanzan. Aun así, la apertura pasó de 2024 a “algún momento de 2026” mientras se afinan sistemas inteligentes de tráfico y seguridad fronteriza.
• Impacto una vez abra: Se prevén 3 000 empleos directos sostenidos, 35 % más de capacidad de cruce y un estímulo para la electrificación del corredor automotriz Windsor-Detroit.
Confederation Line East Extension (Ottawa)
• Qué es: Ampliación de 12 km de la Línea 1 del O-Train, desde Blair Station hasta Trim Road en Orleans, con cinco nuevas estaciones en la mediana de la autopista 174.
• Valor estratégico: Conectará los suburbios del este con el centro de Ottawa sin trasbordos, soportando un crecimiento poblacional proyectado del 40 % en la zona en la próxima década.
• Por qué se retrasó: Problemas geotécnicos en la cimentación, escasez de mano de obra especializada y la necesidad de rediseñar vías de escape tras las fallas operativas de la Fase 1 (ruido excesivo y descarrilamientos).
• Situación actual: La meta original era mediados de 2025, ahora se habla de “principios de 2026”. Ya se instalaron las vías y el sistema catenario; falta completar el centro de mantenimiento y realizar 12 000 km de pruebas sin pasajeros antes de la entrega.
• Impacto una vez abra: Su capacidad para 14 000 pasajeros/hora punta aliviará la Autopista 174 y reducirá emisiones anuales de CO₂ en 110 000 toneladas, según la ciudad.
¿Qué podemos esperar?
Mientras los plazos se alargan, los costos de oportunidad crecen: congestión, contaminación y dependencia del automóvil. Sin embargo, los expertos coinciden en que, pese a los atrasos, el beneficio a largo plazo justifica la inversión. La clave será aprender de los errores: mayor transparencia en cronogramas, contratos con incentivos efectivos y planificación que contemple márgenes de riesgo realistas.
Por ahora, toca armarse de paciencia. Pero cuando estas tres obras abran, darán un vuelco a la movilidad en Ontario y más allá, conectando comunidades, impulsando la economía y ofreciendo opciones de transporte más limpias y eficientes.