Con más de 15,000 personas sin techo, la ciudad busca alternativas urgentes mientras la vivienda permanente sigue estancada
Toronto podría dar un giro radical a su uso del espacio urbano: convertir estacionamientos poco utilizados del TTC en micro-refugios para personas sin hogar. La medida, aún en estudio, responde al aumento alarmante de la población sin techo, que se ha más que duplicado desde 2021, pasando de 7,347 a más de 15,400 personas en situación de calle.
La propuesta fue presentada por el concejal Chris Moise, presidente de la Junta de Salud, durante una reunión del Comité de Desarrollo Económico y Comunitario, con el respaldo para avanzar hacia un análisis de factibilidad en 2026.
🏠 ¿Qué son los micro-refugios?
Los micro-shelters o micro-refugios son estructuras pequeñas y modulares, que pueden incluir cabañas prefabricadas, unidades móviles o tiendas aisladas térmicamente. Aunque no reemplazan una vivienda tradicional —no suelen tener cocina ni baño propio—, ofrecen una alternativa más digna, segura y privada que una carpa o refugio masivo.
🗺️ ¿Dónde se instalarían?
El TTC reportó que muchos de sus estacionamientos están subutilizados, operando al 17% o 50% de su capacidad incluso en horas pico. Esto abre la posibilidad de reubicarlos en zonas periféricas como Scarborough o Etobicoke, aunque los lotes más céntricos presentan desafíos de espacio y logística.
😷 Una solución de emergencia, no estructural
Moise reconoce que no es una solución ideal:
“Nos encantaría construir más viviendas permanentes ahora, pero eso toma tiempo. Mientras tanto, estas estructuras pueden salvar vidas.”
La ciudad enfrenta olas de calor intensas, y los campamentos informales se han multiplicado, con más de 300 asentamientos distribuidos por Toronto. Las condiciones en muchos de ellos son alarmantes: sobredosis, violencia, agresiones sexuales y muertes por heridas son cada vez más frecuentes.
💬 Voces críticas: “No son viviendas, son guetos”
Para activistas como Greg Cook, trabajador de apoyo en el centro Sanctuary Toronto, la medida es una respuesta mínima a un problema estructural:
“Estamos construyendo guetos. Esto no debería ser aceptable. Lo que la gente necesita es vivienda estable, con baño, cocina y privacidad real.”
Cook advierte además que estas soluciones suelen replicar reglas excesivas y estructuras de control, similares a los refugios actuales, sin brindar atención médica, salud mental o apoyo emocional adecuados.
📉 Conclusión: la urgencia social choca con la falta de soluciones reales
El debate sobre los micro-refugios pone en evidencia el fracaso de los gobiernos en garantizar el derecho básico a la vivienda. Si bien ofrecen alivio temporal frente a condiciones extremas, no pueden sustituir un sistema de vivienda asequible, accesible y humano.
Para miles de personas en Toronto, el dilema ya no es entre alquilar o comprar, sino entre sobrevivir o desaparecer entre las sombras del sistema.