Mientras Toronto busca alcanzar sus ambiciosas metas climáticas, la ciudad acaba de poner en pausa un paso clave: la eliminación gradual de la planta de energía de gas Portlands, actualmente el mayor emisor de smog local. Organizaciones ambientales y defensoras de la salud pública advierten que este retraso complica seriamente el camino hacia un aire limpio y una red eléctrica libre de combustibles fósiles.
¿Qué pasa con la planta de gas Portlands?
La Portlands Energy Centre, con 550 MW de capacidad, quema gas natural para abastecer de electricidad a la ciudad. Según la Ontario Clean Air Alliance, es la fuente industrial que más óxidos de nitrógeno (NOx) y material particulado aporta al aire de Toronto, contribuyendo a episodios de smog y problemas respiratorios.
La moción que quedó en el limbo
En 2023, las concejalas Dianne Saxe y Paula Fletcher presentaron una moción que solicitaba al Operador Independiente del Sistema Eléctrico (IESO) y a Toronto Hydro un plan para:
- Eliminar la quema de gas en Portlands para 2035 (excepto en emergencias, y por menos de 88 h/año).
- Suplir la demanda con eficiencia energética local, energías renovables y almacenamiento.
Sin embargo, el 4 de diciembre el Comité de Infraestructura y Medio Ambiente decidió remitir la propuesta a un solo funcionario municipal “para consideración” sin fecha límite de respuesta. Para los activistas, sin fecha no hay urgencia.
Por qué el retraso preocupa
Ontario planea aumentar la generación a gas más de 500 % para 2030, lo que supondría que el 25 % de la electricidad provincial provenga de combustibles fósiles (frente al 4 % en 2017). Esto choca frontalmente con la declaración de emergencia climática y el objetivo de cero emisiones netas en 2040 asumidos por Toronto.
Exigencias de la sociedad civil
La Ontario Clean Air Alliance y otros grupos piden que:
- El Consejo Municipal imponga un plazo claro para recibir el informe técnico.
- Toronto Hydro entregue un plan de suministro alineado con el objetivo de 2040: más eficiencia, renovables y baterías; menos gas.
- La ciudadanía contacte a la alcaldesa y a los concejales antes de la próxima sesión del Consejo para evitar que la discusión se postergue “años”.
¿Por qué te debería importar?
Además del impacto climático, la contaminación de la planta se asocia con asma, problemas cardiacos y mayores costos en salud pública. Reducir las horas de operación de Portlands significaría aire más limpio en los barrios del Este y menos emisiones que afectan a toda la región del GTA.
Próximos pasos
La próxima reunión del Concejo (febrero de 2026) es vista como la fecha límite informal para que el personal municipal presente opciones. Activistas insisten en que la estrategia eléctrica de Toronto debe:
- Aumentar drásticamente techos solares comunitarios y geotermia de distrito.
- Expandir programas de eficiencia en edificios residenciales y comerciales.
- Instalar baterías que permitan almacenar excedentes renovables y usarlos en picos de demanda.
Sin un compromiso firme, dicen, la ciudad corre el riesgo de seguir dependiendo de la “chimenea de smog” de Portlands durante las próximas dos décadas.
Cómo involucrarte
Puedes:
- Enviar un correo electrónico o llamar a tu concejal exigiendo un calendario para el informe.
- Participar en las consultas públicas sobre planificación energética.
- Apoyar proyectos locales de energía renovable y eficiencia en tu vecindario.
Toronto no puede permitirse más retrasos: cada año extra de operación a gas suma emisiones, empeora la calidad del aire y aleja los objetivos climáticos de 2040. La decisión está ahora, literalmente, en manos del Ayuntamiento y en la presión que ejerza la comunidad latina y el resto de la ciudadanía.