Cuando el SkyDome abrió sus puertas en 1989 parecía el estadio del futuro. Hoy, después de 36 años y cientos de millones en renovaciones, ese mismo coloso—rebautizado como Rogers Centre—ya no se ve ni se siente igual. Pero para muchos latinos que hemos hecho de Toronto nuestro hogar, los recuerdos de aquella época dorada siguen vivos. Esto es lo que más añoramos de la era SkyDome, de 1989 a 2004.
Fuegos artificiales… ¡bajo techo!
Un cuadrangular de los Blue Jays en los 90 no solo arrancaba aplausos: venía acompañado de un estallido de pirotecnia que retumbaba en todo el domo. El espectáculo creó una atmósfera imposible de olvidar hasta que la práctica se suspendió a inicios de los 2000.
El antojo McDonald’s en pleno juego
Para un niño—o para cualquiera con hambre—no había nada como celebrar un jonrón y, acto seguido, devorar unas McNuggets a precio de estadio. Los puestos de los Arcos Dorados fueron retirados alrededor del año 2000, llevándose consigo la legendaria McPizza y muchos pequeños momentos de felicidad grasosa.
Jonrones hacia el Hard Rock Café
Situado detrás del jardín central, el Hard Rock Café ofrecía mesas con vista al diamante y un gigantesco letrero de neón que aparecía en cada transmisión. Quienes lograban batear la bola contra sus ventanales se ganaban un lugar en la historia del parque—pregúntenle a Ken Griffey Jr. El restaurante cerró en 2009, pero su recuerdo sigue sonando tan fuerte como aquella guitarra luminosa.
Neón por todos lados
El diseño ochentero del domo se sentía “avanzado” pero estaba plagado de luces de neón: en los túneles de las secciones, en los accesos y hasta en las puertas principales. Aunque algunas aún parpadean en el nivel 500, la mayoría fue sustituida por LEDs durante las remodelaciones.
Aquel pegajoso jingle de Coca-Cola
Antes de que llegara el patrocinio de las telecomunicaciones, el estadio ya respiraba puro marketing. Un comercial de Coca-Cola se adaptó con letras dedicadas a los Blue Jays y terminó convirtiéndose en un himno no oficial del equipo. Si creciste en esa era, seguramente puedes tararearlo de memoria—aunque seas más de Pepsi.
El extraño pero querido Domer
No todo era BJ Birdie. La mascota que muchos niños latinos recordamos es Domer, la tortuga verde diseñada por el estudio canadiense Nelvana. Con su caparazón en forma de SkyDome fue parte clave de la identidad del estadio, aunque hoy solo asoma la cabeza en eventos nostálgicos.
Tal vez algún día regrese el nombre SkyDome, pero hay detalles—el olor a McNuggets, los cohetes que sacudían las gradas, el resplandor neón—que solo vivirán en nuestras memorias. Y eso, para los que estuvimos allí, vale más que cualquier techo retráctil.