La decisión del gobierno provincial de Ontario de avanzar con la reubicación de un conducto de alcantarillado combinado (Combined Sewer Overflow, CSO) frente a Ontario Place ha generado una ola de críticas de políticos locales, médicos y organizaciones ambientales que advierten sobre los riesgos para la salud de quienes nadan, practican remo o disfrutan de la zona.
¿Qué está pasando?
El proyecto consiste en desviar un tubo de alcantarillado combinado que actualmente desemboca en el Lago Ontario, de modo que descargue detrás del rompeolas existente, en el West Channel. El objetivo oficial es “acomodar” los planes de reurbanización de Ontario Place, incluidos 16 acres de parque y una nueva playa pública promovida por la empresa Therme.
El poder de la controvertida Ley 5
Para concretar la obra, el gobierno de Doug Ford aprobó la polémica Bill 5, que elimina el requisito de consulta pública para este tipo de infraestructura. Según la organización Ontario Place for All, la medida se tomó luego de que más de 2 000 comentarios ciudadanos colapsaran el registro ambiental de la provincia cuando el proyecto se publicó por primera vez.
“Es otro ejemplo de cómo el gobierno cambia la ley para facilitarse las cosas y evitar la transparencia”, denunció Ann Elisabeth Samson, copresidenta de la agrupación.
Cómo funcionan los alcantarillados combinados
En los barrios más antiguos de Toronto, los sistemas de hace un siglo utilizan un solo tubo para transportar aguas pluviales y residuales. En días de lluvias intensas, el caudal supera la capacidad de las plantas de tratamiento y la mezcla de lluvia y aguas negras se libera sin procesar hacia ríos, arroyos y el lago.
Estos CSO contienen bacterias, aceites, pesticidas y nutrientes que disparan el crecimiento de algas, por lo que la ciudad invierte miles de millones de dólares en reducir su impacto. Sin embargo, el nuevo desvío situará la descarga justo al lado de la futura playa.
Riesgos para la salud pública
La Asociación Canadiense de Médicos por el Medio Ambiente advierte que el contacto con el agua tras episodios de lluvia provocará diarreas, vómitos, infecciones cutáneas y oculares. “Permitir aguas negras aquí enfermará a la gente”, subrayó la doctora Samantha Green.
Voces políticas y comunitarias
El diputado provincial Chris Glover calificó la maniobra como un “abuso de poder” que convierte la zona en un “vertedero de aguas residuales” para favorecer un megaproyecto turístico de 2,2 mil millones de dólares financiado con dinero público.
La postura del gobierno y de Therme
La provincia sostiene que el plan no degradará la calidad del agua. Therme, por su parte, remite todas las dudas al Ayuntamiento de Toronto, responsable del alcantarillado, y asegura que la “nueva playa será el punto emblemático” de su propuesta.
¿Qué sigue?
Mientras avanzan las obras, las organizaciones civiles preparan acciones legales y campañas de información para exigir estudios ambientales independientes y la restauración de la consulta pública. Entre tanto, la pregunta para los residentes latinos de Toronto es clara: ¿te atreverías a nadar en una playa con un conducto de aguas negras a pocos metros?