Lo que debía ser un tranquilo regreso de vacaciones terminó en sorpresa para varios viajeros latinos cuando, a mitad de un vuelo de casi cinco horas entre Liberia (Costa Rica) y Toronto, la tripulación de Porter Airlines les comunicó que ya no quedaban cubiertos a bordo.
Lo que pasó a bordo del vuelo PD784
El 19 de marzo, el vuelo PD784 despegó del Aeropuerto Internacional Daniel Oduber Quirós con destino al Aeropuerto Pearson de Toronto, aterrizando alrededor de las 22:30 h. Durante el servicio a bordo, los pasajeros descubrieron que la aerolínea se había quedado sin cubiertos, lo que les impedía consumir la mayoría de los alimentos disponibles para la venta.
“¿Podemos pedir algo de comer?”
Alina Katsev, madre que viajaba con sus tres hijos, relató lo ocurrido:
“La azafata llegó a nuestra fila y pedimos un plato de quesos y un Mr. Noodle. Fue entonces cuando nos informó que solo quedaba un plato de quesos y no había cubiertos para servir nada”.
Según cuenta Katsev, la tripulación buscó utensilios por toda la cabina, pero regresó con las manos vacías. Otras opciones, como arroz, tampoco pudieron servirse por la misma razón.
Lo que más molestó a la familia fue la falta de una disculpa formal y la explicación de que, en el vuelo de ida hacia Costa Rica, se habían consumido todos los cubiertos.
La versión de Porter Airlines
Un representante de Porter confirmó que el PD784 llevaba menos cubiertos de lo habitual y que, después de repartir los últimos, los pasajeros todavía podían comprar alimentos que no requirieran utensilios, como sándwiches, una tabla de queso con galletas y varios snacks.
Aunque la aerolínea recordó que la satisfacción del cliente es su prioridad —y destacó su reciente posición entre las mejores de Norteamérica—, varios pasajeros se sintieron desatendidos.
Medidas para evitar que se repita
Porter aseguró que está aumentando la cantidad de cubiertos que se cargan en cada vuelo para garantizar un servicio consistente en el futuro. De momento, la experiencia sirve como recordatorio de que, incluso en las mejores aerolíneas, los pequeños detalles pueden hacer una gran diferencia a 10 000 metros de altura.