¿Te imaginas compartir el brindis del fin de semana con tu mascota? Esa es precisamente la experiencia que propone Barking Brew, la “cerveza” para perros creada en la tranquila localidad de Clarksburg, Ontario, y que se está volviendo un tema obligado de conversación entre los amantes de los lomitos en Toronto.
Origen de la idea
Kourtney Spang, fundadora y mente maestra detrás de Barking Brew, no planeaba fabricar bebidas cuando comenzó su aventura emprendedora. Durante la pandemia trabajaba en un centro de rehabilitación de adicciones y, para completar ingresos, atendía mesas en un restaurante. Cuando las propinas dejaron de ser suficientes, decidió refugiarse en su otra pasión: la cocina.
De la cecina casera al emprendimiento
Todo empezó con carne seca. Su beef jerky casero se hizo famoso entre sus vecinos hasta que, por una denuncia anónima, las autoridades sanitarias le cerraron el negocio: está prohibido elaborar y vender carne curada desde casa. El golpe no la detuvo; al contrario, despertó en ella un firme deseo de seguir emprendiendo.
Nace Barking Brew
La chispa surgió cuando una amiga le trajo de Estados Unidos una bebida canina “de novedad” que ni su propio perro quiso probar. “Era básicamente agua”, recuerda. Con esa decepción como motor, Spang invirtió ocho meses investigando cómo elaborar una bebida sabrosa y nutritiva con ingredientes reales: toneladas de médula ósea y zanahorias cocinadas en los tanques de una cervecería artesanal.
El primer lote
Encontrar quien aceptara el reto fue casi imposible, hasta que una pequeña cervecería de Minden, Ontario, aceptó producir el lote piloto. El 27 de enero de 2025 salieron al mercado las primeras 5 000 latas de Barking Brew.
Sabores, olores y reformulación
La receta original —basada en médula ósea fresca— volvió locos a los perros, pero impregnaba la planta de producción con un olor intenso. Para mantener contentos a fabricantes y restaurantes, Spang cambió a caldo de hueso deshidratado: mismo sabor perruno, cero aroma. Hoy existen dos presentaciones:
- Beef Hound Ale – sabor a res
- Peanut Butter Lager – versión vegetal con mantequilla de maní, apta incluso para gatos
Expansión sobre ruedas
El primer gran impulso llegó cuando la cadena Beer Town Public House incorporó la bebida en sus menús, dándole credibilidad inmediata. Rápidamente el producto saltó de Ontario a Columbia Británica, aunque la logística se volvió un dolor de cabeza: solo en fletes pagaba cerca de 3 000 $ mensuales. La solución provisional fue drástica: rentar un camión de 18 pies y repartir personalmente los palets de “dog beer”.
Regulaciones y pruebas de seguridad
Probar la bebida también tuvo su ciencia. “Mi perro me ama tanto que bebería lo que fuera”, bromea Spang, por lo que reclutó distintos canes para validar sabor y digestibilidad. Además, tuvo que cumplir con la normativa de alimentos para mascotas y respaldar la fórmula con análisis de laboratorio que garantizaran su inocuidad al 100 %.
Dónde conseguirla
Hoy Barking Brew se vende en su tienda en línea y en diversos minoristas de Ontario, incluidas sucursales seleccionadas de Pet Valu y Global Pet Foods. Con cada punto de venta crece la comunidad de humanos que llevan a sus perros a “brindar” en patios, terrazas y cervecerías locales.
Equilibrio entre negocio y vida personal
Compaginar el rol de madre con la agenda de emprendedora no ha sido fácil. “Se nos caen algunas pelotas en el camino”, reconoce, pero la satisfacción de ver a los perros disfrutar su creación compensa el desvelo.
Lo que sigue
Spang no se pone límites: “Quiero ser la Pepsi de la cerveza para perros”, afirma con entusiasmo. Y viendo la velocidad con la que Barking Brew conquista estantes, patios y ahora también corazones latinos en Toronto, todo apunta a que su meta está cada vez más cerca.