Quienes vivimos en Toronto sabemos que la discusión sobre la “mejor pizza de la ciudad” es casi tan apasionada como la de si algún día los Leafs levantarán la Stanley Cup. Dentro de esa conversación, Superpoint —el modesto pero célebre local de Ossington— llevaba casi una década siendo punto de peregrinación para amantes de la pizza estilo Nueva York. Esa historia acaba de dar un giro inesperado.
El cierre que nadie veía venir
A mediados de agosto, clientes que llegaron a cenar se toparon con la noticia: esa sería la última noche de servicio. Sin anuncios previos, sin comunicados formales, Superpoint bajó la cortina después de nueve años de operación constante. Una decisión que dejó a comensales y críticos culinarios con la boca abierta… y no precisamente de hambre.
¿Por qué era tan querido Superpoint?
Desde que los socios Jesse Fader y Jonny Poon inauguraron el local —inspirados en la vibra de un pequeño rincón neoyorquino—, la propuesta fue clara: masa delgada, bordes crujientes, salsa equilibrada y toppings ingeniosos. Apenas con unas cuantas mesas, el espacio se sentía íntimo y sin pretensiones. Esa combinación de sencillez, sabor contundente y precios razonables garantizó filas constantes y reseñas entusiastas.
Para muchos latinos residentes en la ciudad, Superpoint era la opción ideal para una cena rápida después del trabajo, una salida de fin de semana o la parada obligada antes de lanzarse a los bares de la misma Ossington.
Silencio en redes… salvo un enigmático “BRB”
Tras el cierre, la presencia digital del restaurante ha quedado reducida a una sola publicación con la leyenda: “THANKS 4 COMING. BRB.”. Su biografía refuerza el misterio: “Be right back.” Es decir, nada de explicaciones de por qué se fueron ni cuándo —o cómo— podrían volver.
Posibles razones detrás del adiós
No hay una versión oficial, pero el contexto de la industria sugiere varios factores:
- Rentas al alza: Ossington es una de las calles más codiciadas; los locales independientes batallan para sostener incrementos anuales de doble dígito.
- Escasez de mano de obra: la industria restaurantera canadiense vive un déficit de personal cualificado desde la pandemia.
- Costos de insumos: harina, queso y aceite importado se han encarecido más del 20 % en los últimos dos años.
- Estrategia de reinvención: los fundadores son conocidos por pivotear conceptos (Extra Burger, Paris Paris, etc.); no sería raro que preparen un nuevo proyecto bajo el mismo techo.
¿Qué podría venir después?
Mientras tanto, la especulación está a todo lo que da. Algunos fans sueñan con la misma pizza en un formato “slice shop”, otros apuestan por un concepto de pasta artesanal o incluso por una fusión italo-asiática, considerando la trayectoria de Poon. Lo único cierto es que la comunidad gastronómica mantiene el radar encendido: cuando esos hornos vuelvan a encenderse, Toronto lo sabrá.
Superpoint y la escena pizzera de Toronto
Su salida deja un hueco en la liga de pesos pesados —Badiali, Mac’s, Maker, Blondies y North of Brooklyn— y confirma que el mercado está en constante evolución. Para los entusiastas de la pizza, es un recordatorio de apoyar a los negocios locales antes de que el próximo favorito desaparezca.
Reflexión final
En una ciudad donde el cambio es la única constante, Superpoint demostró que no se necesita un salón de cientos de cubiertos para trascender: basta un horno bien calibrado, ingredientes de calidad y un ambiente acogedor. Si bien hoy las puertas están cerradas, el mensaje “BRB” deja la esperanza encendida. Por lo pronto, vale la pena alzar una rebanada —sea de donde sea— por los nueve años de sabor y comunidad que Superpoint regaló a Toronto.