Ontario es mucho más que su bulliciosa capital. A apenas un par de horas por carretera se esconde una constelación de restaurantes que mezclan producto local, técnica impecable y paisajes de postal. Para quienes vivimos en Toronto —y extrañamos esos sabores caseros y sofisticados a la vez—, estas mesas se han convertido en verdaderos destinos turísticos. A continuación encontrarás una guía detallada, con recomendaciones para reservar, qué pedir y qué esperar de cada experiencia.
Cambridge
Langdon Hall Dining Room
Un palacete campestre de ladrillo rojo transformado en hotel-spa de lujo. El chef Jason Bangerter trabaja con pequeños productores de la región para ofrecer un menú degustación de inspiración francesa que cambia diariamente. Piensa en foie gras con ruibarbo del huerto o cordero de Ontario glaseado con miel local. Reserva con al menos dos semanas de antelación; los fines de semana se agotan rápido. Precio orientativo: 250 $ CAD por persona con maridaje.
Elora
Elora Mill Restaurant
Ubicado sobre una antigua fábrica de harina que domina el Elora Gorge, este restaurante es pura postal. El horno de leña protagoniza platos como el rib-eye añejado en seco o pastas caseras con trufa. Llega antes del atardecer para tomar un cóctel en el mirador y ver cómo el sol cae sobre el cañón. Menú de cuatro tiempos desde 110 $ CAD.
Grey County
Bruce Wine Bar (Thornbury)
Más que un bar de vinos. Su filosofía “Feed your curiosity” se traduce en propuestas intrigantes como el plato “Plant” (verduras asadas, puré de ajo negro, semillas tostadas) o “Fowl” (pollo de granja con salsa de café y arce). Selección de más de 200 etiquetas, muchas de viñedos ontarianos.
Down Home Farmhouse (Markdale)
Restaurante de granja a mesa situado, literalmente, en medio de los cultivos de sus fundadores, Joel Gray y Hannah Harradine. Preparan panes de masa madre en horno de leña y curan sus propios embutidos. Solo 24 plazas por servicio y menú de siete tiempos (145 $ CAD). Reservas por Instagram DM.
Naagan by Zach Keeshig (Owen Sound)
Diecisiete asientos alrededor de una cocina abierta donde el chef anishinaabe Zach Keeshig narra, plato a plato, la historia culinaria de su pueblo. Doce pasos que pueden incluir castor confitado, trucha de lago ahumada en cedro o helado de cedro blanco. Experiencia inmersiva y educativa; lista de espera de varios meses.
Haliburton County
Rhubarb (Minden)
Muestra que en cottage country cabe la alta cocina. Su carta, que combina clásicos como steak frites con creaciones estacionales, se complementa con cervezas artesanales elaboradas en la micro-fábrica de la casa. Ideal para una cena relajada tras un día de kayak en los lagos cercanos.
Kingston
Chez Piggy
Casi medio siglo sirviendo cocina ecléctica en un edificio de piedra caliza del siglo XIX. No dejes de probar el duck confit hash en el brunch o el curry de cordero al estilo jamaicano en la cena. Patio interior lleno de flores; ambiente bohemio y precios razonables (platos principales entre 28 y 42 $ CAD).
Niagara
Bench Brewing Company (Beamsville)
Para los amantes de la cerveza artesanal. Toma una dry-hopped sour elaborada con lúpulo cultivado a pocos metros y acompáñala con su hamburguesa de ternera madurada. Programa visitas guiadas a la cervecería cada hora.
Restaurant Pearl Morissette (Jordan Station)
Uno de los pocos restaurantes canadienses con estrella Michelin y estrella verde de sostenibilidad. El menú cambia diariamente según lo que ofrezca su granja biodinámica. Preparaciones minimalistas: zanahoria baby asada a la brasa con mantequilla de suero y codorniz rellena de hierbas silvestres. Reserva con meses de antelación.
Rizzo’s House of Parm (Ridgeway)
El chef mediático Matty Matheson recrea las cenas italianas de barrio con un giro canadiense. Porciones generosas de Tagliatelle Bolognese, focaccia de ajo y parmesano y un parm de pollo que no cabe en el plato. Ambiente ruidoso y festivo; perfecto para grupos.
Orillia
Common Stove
Todo gira en torno a su gigantesca parrilla de leña. El ribeye se ahúma lentamente mientras las verduras del mercado se caramelizan al fuego vivo. Carta de vinos curada por la sommelier residente y cócteles de autor a base de gin ontariano. Sin pretensiones, pero con técnica impecable.
Prince Edward County
Bocado (Picton)
Cocina española estacional en un comedor retro con luces de neón. Pide la paella de marisco (solo los domingos) y acompáñala con un Albariño local. Su carta de vinos se clasifica por notas de cata —ideal para principiantes.
Sauble Beach
Heydays at The June Motel
Restaurante indoor-outdoor inspirado en los moteles californianos de los años 60. Ostras frescas, cocktail de camarón al estilo retro y filete con mantequilla de hierbas. Después de cenar, relájate junto a la fogata o date un chapuzón nocturno en la piscina.
Simcoe County
The GoodHawk (Adjala-Tosorontio)
Un comedor de 28 plazas en una casa rural reformada. Menú que cambia semanalmente: puede ir de un risotto de espárragos silvestres a un estofado de jabalí. Panes y postres hechos en casa. Atmosfera íntima, casi como cenar en casa de amigos.
The Pine (Creemore)
Estrella Michelin en un pueblo de 1 300 habitantes. El chef Jeremy Austin fusiona técnicas asiáticas (koji, miso, fermentados) con producto local: setas de bosques vecinos, wagyu ontariano, kombu recolectado en el lago. Menú degustación de diez pasos, 185 $ CAD.
Poppy’s French Bistro (Collingwood)
Clásicos galos en un edificio histórico del siglo XIX. Brunch con croque-monsieur y mimosas; cena con bœuf bourguignon y profiteroles. Carta de vinos centrada en Borgoña y el Loira. Excelente parada tras un día de esquí en Blue Mountain.
St. Catharines
Fat Rabbit
Mitad carnicería de animales enteros, mitad restaurante. El chef despieza, cura y cocina in-house, por lo que los embutidos y cortes cambian a diario. Pide la tabla de charcutería para abrir boca y luego el cerdo asado a baja temperatura con glaseado de sidra. Ambiente informal; no se requiere código de vestimenta.
Consejo final: muchos de estos lugares funcionan con menús degustación cerrados y políticas de prepago. Verifica horarios y disponibilidad antes de salir a la carretera —y prepárate para uno de los recorridos gastronómicos más gratificantes que ofrece la provincia.