Mientras el precio de la vivienda se dispara en todo Canadá, la pintoresca ciudad de montaña de Canmore, Alberta, se ha convertido en el ejemplo más extremo: muchos empleados con trabajos estables —desde baristas hasta instructores de esquí— no pueden pagar un techo tradicional y recurren a “vivir sobre ruedas”. El municipio, consciente de la emergencia, habilitó un programa llamado Safe Park que les permite dormir legalmente en una zona de estacionamiento designada. Aun con requisitos más estrictos, la demanda vuelve a rozar el límite.
¿Qué es el programa Safe Park?
Safe Park nació en 2020 como una medida temporal frente a la escasez de alquileres accesibles. El esquema autoriza a personas que trabajan en Canmore a pernoctar en sus camionetas o furgonetas dentro de un lote municipal, con acceso a baños portátiles y contenedores de basura.
Cada año, el ayuntamiento revisa la normativa. En 2023 introdujo reglas más rígidas: se exige constancia laboral local, seguro vehicular vigente y un pago simbólico mensual. Aun así, los 50 espacios disponibles suelen llenarse antes de que termine el invierno.
La raíz del problema: vivienda turística vs. mano de obra local
Canmore, ubicada a la entrada del Parque Nacional Banff, vive del turismo. El auge de alquileres vacacionales de corto plazo y la llegada de compradores con alto poder adquisitivo dispararon los precios:
- Alquiler promedio de un estudio: supera los 2,000 CAD al mes.
- Precio medio de una casa unifamiliar: alrededor de 1.2 millones de CAD, según la Asociación Inmobiliaria de Alberta.
Para los trabajadores de temporada y los empleados del sector servicios, destinar más del 50 % del salario al alquiler simplemente no es viable. La alternativa termina siendo una furgoneta aislada para el frío, estacionada cada noche bajo las Rocosas.
La vida en una furgoneta: más que un estereotipo
Contrario a la imagen romántica del van life, quienes habitan el Safe Park no están de vacaciones. Adaptan sus vehículos con calefactores portátiles, colchones plegables y baterías auxiliares. Por las mañanas, se asean en gimnasios o duchas comunitarias antes de iniciar sus turnos.
“No es la vida bohemia que ves en Instagram; es la única forma de ahorrar algo y no irme de la ciudad”, comenta Ana Rodríguez, cocinera mexicana que lleva dos inviernos en Canmore.
¿Hay soluciones en camino?
El ayuntamiento explora proyectos de vivienda cooperativa y pide al gobierno provincial inversiones en renta social. Sin embargo, los plazos son largos y la temporada turística no espera. Mientras tanto, Safe Park funciona como un parche necesario pero insuficiente.
Lecciones para otras ciudades canadienses (incluido Toronto)
La experiencia de Canmore advierte sobre un fenómeno que ya se asoma en metrópolis como Toronto y Vancouver:
- Regular los alquileres de corto plazo para evitar que desplacen a los residentes permanentes.
- Incentivar la construcción de vivienda asequible cercana a los centros de trabajo.
- Implementar programas puente, como Safe Park, que ofrezcan alternativas seguras mientras llegan soluciones estructurales.
Hasta que el mercado inmobiliario encuentre equilibrio, historias como la de Canmore recuerdan que la crisis de vivienda no es solo un titular: es gente durmiendo en furgonetas para poder seguir trabajando.