Si algo puede competir con la emoción de un juego entre los Toronto Blue Jays y los Dodgers, es la fiebre por los Loonie Dogs. Cada martes, el Rogers Centre se convierte en un insólito cruce entre béisbol y concursos de comida, y la última edición dejó a todos con la boca abierta… y el estómago lleno.
El origen de la locura: ¿qué es Loonie Dogs Night?
Desde hace algunas temporadas, los Blue Jays celebran los martes con la venta de perros calientes a precio de ganga. Esta vez, para conmemorar el 49.º aniversario del equipo y aquel nevado juego inaugural de 1977, el club redujo el precio aún más: ¡cada hot dog costaba solo 77 centavos!
Un apetito que se sintió antes del primer lanzamiento
Las señales de que la noche sería histórica llegaron temprano. Antes de que el primer lanzamiento surcara el aire, la multitud ya había despachado más de 53 300 perros calientes. Eso es casi suficiente para dar dos vueltas completas al diamante… si los pusieras uno tras otro.
Consumo a ritmo de campeonato
• Fin de la 1.ª entrada: 61 000 “glizzies” ingeridos, a una velocidad estimada de 10 perros por segundo durante los primeros seis outs.
• Mitad de la 5.ª: 91 000 unidades y contando, acercándose peligrosamente al récord anterior.
• Mitad de la 6.ª: el público superó el tope de 96 633 fijado en agosto de 2025.
• Tras 7 entradas: se rebasó la barrera psicológica de los 100 000.
La cifra final
Cuando cayó el último out, el tablero marcaba derrota de los Jays 4-1 frente a los Dodgers, pero en las gradas todo era celebración: 102 202 perros calientes consumidos por 40 971 aficionados.
Lo que significa el récord en números
• Promedio por persona: 2,49 perros.
• Gasto medio: apenas CA$ 1,91 por fanático.
• Calorías estimadas: cerca de 300 cal por perro = ¡más de 30 millones de calorías totales!
¿Y el equipo?
Pese al arranque de temporada que muchos describen como “desastroso”, la estrategia de llenar estómagos mantiene vivo el ánimo. De hecho, la semana anterior ya se habían vendido 90 708 perros, señal de que este ritual culinario va para largo.
Puede que los Blue Jays no hayan ganado en el diamante, pero su afición logró algo digno del libro Guinness: demostrar que, en Toronto, el verdadero rival de los Dodgers fue la mostaza… y la fuerza de voluntad de miles de estómagos latinos y canadienses por igual.