Antes de que pedir comida desde el sofá fuera tan fácil como tocar una app, una pequeña cadena local marcó un hito en la cultura gastronómica de Toronto. Pickin’ Chicken Bar-B-Q no solo introdujo el concepto de “pollo a domicilio” en la ciudad; también llenó las calles de color con su inolvidable flota de Volkswagen Beetle. Esta es la historia completa de cómo un negocio familiar de 1953 cambió la forma de comer —y de moverse— en la ribera de Mimico.
Los inicios en 1953
Saul y Jerry Goldberg abrieron Pickin’ Chicken Bar-B-Q en 319 Lake Shore Blvd. W. (posteriormente renumerado 2261). En un Toronto que todavía cenaba principalmente en casa, los hermanos apostaron por un modelo mixto: dine-in, comida para llevar y, lo más disruptivo, entrega a domicilio. Ofrecían pollo frito y asado, costillas y salsas propias, todo empaquetado para conservar el calor durante el trayecto.
Un menú simple, pero irresistible
A mediados de los años 50 el pollo frito ya era popular en Estados Unidos, pero en Toronto seguía siendo un lujo ocasional. Pickin’ Chicken democratizó el plato: por un precio accesible, las familias podían disfrutar de un “bucket” crujiente sin encender el horno. La clave del éxito era la combinación de pollo fresco, fritura ligera y salsas caseras que llegaban todavía humeantes.
Pioneros del delivery en la ciudad
Cuando la mayoría de los restaurantes no pasaba de empaquetar sobras en papel encerado, los Goldberg diseñaron un sistema de reparto pensado desde cero. Contrataron conductores, establecieron rutas y convirtieron los pedidos telefónicos en un proceso casi industrial. Cada caja llevaba el logotipo y el número de teléfono impreso, fomentando el “marketing sobre ruedas”.
La flota de Volkswagen Beetle
Para cumplir la promesa de entregar “pollo caliente” recurrieron al coche más icónico de la posguerra: el Volkswagen Beetle. Económico, fácil de estacionar y tremendamente visible, el “escarabajo” se pintó en colores vivos y se rotuló con el nombre del restaurante. Ver varios Beetles idénticos circulando por Etobicoke y el centro de Toronto se volvió parte del paisaje urbano entre finales de los 50 y los 60.
Expansión y auge
El boca a boca impulsó la apertura de siete locales adicionales, entre ellos en Queen Street West, Roncesvalles y Kingston Road. Cada sucursal replicaba la estrategia de delivery, de modo que la flota se multiplicó y la marca se convirtió en sinónimo de comida rápida casera antes de que existiesen las grandes cadenas de pollo.
Declive empresarial y cierre
A pesar del éxito inicial, Pickin’ Chicken se declaró en bancarrota en 1970, apenas 17 años después de su fundación. Las causas fueron múltiples: aumento del alquiler, mayor competencia de cadenas internacionales y los crecientes costos operativos de mantenimiento de varios locales. Sin embargo, el primer restaurante de Mimico sobrevivió —sin el “Bar-B-Q” en el nombre— hasta principios de los 80.
Del pollo a los condominios
Con el auge de la reurbanización del waterfront, el terreno cambió de manos varias veces. Hubo incluso un ambicioso proyecto de hotel que nunca se concretó. Finalmente, en 1986, Camrost Corporation inició la construcción del complejo Marina Del Rey Condos, hoy ubicado en la misma dirección: 2261 Lake Shore Blvd. W.
Un legado que todavía se saborea
Pickin’ Chicken ya no existe, pero su influencia perdura. Fue uno de los primeros negocios que demostró que la entrega a domicilio podía ser rentable y deseable en Toronto. Además, su creativa flota de Beetles es recordada como un ejemplo temprano de branding móvil. En una era dominada por aplicaciones y algoritmos de reparto, la cadena de los Goldberg anticipó —con llamadas telefónicas y escarabajos de colores— la comodidad que hoy damos por sentada.
Así, cada vez que un repartidor llama a tu puerta, vale la pena recordar a aquellos pioneros que, a golpe de volante y cestas de pollo, pusieron el “take-out” en el mapa culinario de la ciudad.