El recién presentado plan educativo de 12 años para el sistema anglófono de New Brunswick se ha convertido en foco de críticas académicas. Profesores universitarios de todo Canadá—incluso algunos radicados en Toronto—advierten que el documento cita dos fuentes inexistentes y presenta errores que sugieren el uso descuidado de inteligencia artificial.
¿Qué dice el plan y por qué genera polémica?
El documento marca la hoja de ruta educativa hasta 2036 y pretende mejorar el rendimiento estudiantil, la inclusión y el uso de tecnología en el aula. Sin embargo, dos referencias bibliográficas atribuidas a un profesor de la Universidad de New Brunswick no aparecen en ningún repositorio académico ni motor de búsqueda. Para los especialistas, esto apunta a la fabricación de información, fenómeno conocido como “alucinación” de la IA.
La voz de los expertos
Profesores como el Dr. Paul W. Bennett (Universidad Saint Mary’s) calificaron la situación de “pretty shoddy”—una chapuza—y alertan que la confianza pública se erosiona cuando un plan estratégico se apoya en citas irreales. Otros investigadores señalan que este no es un caso aislado: el uso de herramientas de IA sin verificación humana rigurosa provoca errores similares en informes gubernamentales y textos educativos de todo el mundo.
El rol de la inteligencia artificial
La provincia admitió haber utilizado IA, pero “de forma limitada”. No obstante, lingüistas y tecnólogos apuntan que incluso un empleo mínimo puede introducir falsedades si no se revisa cada dato. Las alucinaciones de modelos de lenguaje ocurren cuando la IA “completa” información que no existe para parecer coherente, un riesgo especialmente alto en documentos extensos y técnicos.
Consecuencias para alumnos y docentes
El plan llega en un momento delicado: el último informe PISA reveló que los estudiantes de la región están por debajo del promedio canadiense en lectura, ciencias y matemáticas. Si el documento que debe guiar la mejora académica carece de rigor, la implementación de políticas efectivas queda en entredicho. Además, los docentes podrían recibir directrices basadas en datos inexactos, afectando la calidad educativa en las aulas.
La respuesta del gobierno provincial
Funcionarios del Ministerio de Educación prometieron revisar el texto y publicar una corrección oficial. También anunciaron la creación de un protocolo interno para verificar todas las fuentes generadas con ayuda de IA antes de la publicación de futuros documentos públicos.
Lecciones para el resto de Canadá (y para Toronto)
Este caso resuena más allá de New Brunswick. Con el rápido avance de ChatGPT y herramientas similares, gobiernos locales y consejos escolares en Ontario—incluido el TDSB en Toronto—están evaluando políticas para garantizar transparencia y exactitud cuando la IA participe en la redacción de planes o currículos.
En definitiva, la controversia subraya una verdad clave: la IA puede ser una aliada poderosa, pero nunca debe reemplazar el rigor académico ni la verificación humana. Solo así se preservará la integridad de las políticas que moldean el futuro educativo de Canadá.