Una investigación recién publicada por el think-tank canadiense Fraser Institute destapa una realidad que pocos tienen clara: el costo de los intereses de la deuda pública en Canadá se ha disparado y, al final del día, cada uno de nosotros —sí, incluidos los latinos que vivimos en Toronto— terminará pagando miles de dólares este año solo para cubrir esos intereses.
¿Cuánto dinero estamos hablando?
Para el año fiscal 2024-2025, la factura combinada de los intereses de la deuda federal y provincial asciende a $92.5 mil millones. Traducido a bolsillo individual, el rango va de $1,937 a $3,432 por persona, dependiendo de la provincia donde vivas.
El detalle por provincia
Newfoundland y Labrador encabezan la lista con un costo de $3,432 por residente. Le siguen:
- Manitoba: $2,868 por persona
- Columbia Británica: $2,242 por persona
- Ontario: $2,064 por persona
- Alberta: $1,937 por persona (el monto más bajo del país)
Un peso que compite con otros programas clave
A nivel federal, Ottawa proyecta desembolsar $53.8 mil millones solo en intereses este año. Para ponerlo en perspectiva, esa cifra supera lo asignado al Beneficio Infantil de Canadá y al programa nacional de cuidado y aprendizaje temprano ($35.1 mil millones) y también rebasa la Transferencia Canadiense en Salud a las provincias ($52.1 mil millones).
En lo provincial, la situación no es menos alarmante:
- Ontario: $38.4 mil millones en intereses, casi lo mismo que todo su presupuesto de educación K-12.
- Quebec: $23.0 mil millones.
- Alberta: $9.5 mil millones.
¿Por qué importa esto?
Tal como señalan los autores del estudio, cada dólar que se destina a los acreedores es un dólar que no va a servicios públicos esenciales—salud, educación, infraestructura o incentivos económicos que podrían beneficiar de forma directa a las familias inmigrantes y a la comunidad latina en particular.
¿Cómo llegamos hasta aquí?
En los últimos años, tanto el gobierno federal como los provinciales han optado por un gasto deficitario continuo. Cada presupuesto que no se equilibra se traduce en más deuda, y con tasas de interés globales más altas, el costo de mantener esa deuda también aumenta.
Lo que puedes hacer como residente
No podemos decidir la política fiscal del país, pero sí podemos:
- Informarnos y exigir transparencia sobre cómo se usan nuestros impuestos.
- Participar en debates comunitarios y foros locales para impulsar un manejo responsable del gasto público.
- Votar con conciencia en las elecciones municipales, provinciales y federales.
El impacto de la deuda pública parece un tema lejano, pero su efecto en tu cartera —y en los servicios de los que dependemos— es inmediato. Estar al tanto es el primer paso para exigir mejor gestión y proteger el futuro financiero de las próximas generaciones de canadienses, latinos y de todas las comunidades que llamamos a Toronto nuestro hogar.