La estrategia de la administración Trump para la Venezuela “post-Maduro” está empezando a mostrar sus cartas, y el protagonista no es el ejército de los Estados Unidos, sino el sector privado. Según fuentes cercanas a la Casa Blanca, el plan consiste en utilizar contratistas militares privados (PMC) para proteger los activos energéticos y petroleros del país, evitando así el despliegue prolongado de tropas estadounidenses.
Esta decisión busca resolver un dilema crítico: ¿cómo asegurar la infraestructura petrolera en un país sumido en el caos sin empantanar a EE. UU. en una ocupación militar de años?
1. “Ninjas” para proteger la inversión
Tras la captura de Nicolás Maduro, el objetivo principal de Trump es reactivar la industria petrolera venezolana. Sin embargo, las grandes petroleras necesitan garantías. Bryan Stern, fundador de Grey Bull Rescue Foundation (el grupo de veteranos que ayudó a María Corina Machado a salir del país), lo resume de forma directa:
“La inversión extranjera vuelve, y cuando lo hace, trae consigo a un grupo de Navy SEALs, Boinas Verdes y ‘ninjas’ para mantener a todos a salvo. Así es como se verá en Venezuela”.
El interés de las empresas de seguridad es altísimo. No es para menos: durante la guerra de Irak, el gobierno de EE. UU. destinó cerca de 138 mil millones de dólares a contratistas de seguridad y logística.
2. El escepticismo de “Big Oil”
A pesar de las promesas de seguridad, las grandes petroleras no están convencidas. Recientemente, el CEO de ExxonMobil, Darren Woods, calificó al mercado venezolano como “no invertible” en su estado actual. Esta declaración molestó a Trump, quien sugirió que podría dejar a Exxon fuera de futuros acuerdos por esa actitud.
Los analistas señalan que las empresas temen tres cosas principales:
- Inestabilidad política: ¿Qué pasará cuando Trump deje el cargo en tres años?
- Seguridad física: ¿Pueden sus empleados trabajar sin ser asesinados o secuestrados?
- Corrupción: El sistema sigue permeado por los restos del régimen anterior.
3. El verdadero objetivo: Bloquear a los adversarios
Aunque públicamente se habla de “tomar el petróleo”, fuentes internas revelan que la verdadera misión de estos contratistas privados es suprimir el flujo de petróleo ilícito hacia adversarios de EE. UU., específicamente:
- Rusia
- China
- Irán
- Cuba
La idea es asegurar que el petróleo almacenado se quede en el país y que la infraestructura no caiga en manos de carteles o potencias extranjeras durante la transición.
4. Un entorno de alto riesgo
Venezuela sigue siendo uno de los lugares más peligrosos del mundo. El Departamento de Estado mantiene una alerta de Nivel 4 (“No viajar”). Los contratistas privados tendrán que enfrentarse a:
- Colectivos: Milicias armadas leales al chavismo que controlan las calles.
- Grupos guerrilleros: Presencia de facciones de las FARC y el ELN que protegen rutas de narcotráfico.
- Crimen organizado: Carteles que verán en la infraestructura petrolera un objetivo de represalia.
¿Hacia un modelo de “Seguridad Privatizada”?
El uso de contratistas evita el costo político de enviar soldados, pero no está exento de polémica. El historial de estas empresas en Irak estuvo marcado por incidentes de violencia contra civiles y acusaciones de lucro de guerra. En Venezuela, el éxito de la visión de Trump dependerá de si estos “ejércitos privados” pueden ofrecer la estabilidad suficiente para que el crudo vuelva a fluir hacia el norte.