El reciente caso de Katelyn Ennis —una madre que alzó la voz después de que su hija autista fuera expulsada de una guardería en Toronto— ha reavivado la conversación sobre la inclusión y los derechos de los menores con necesidades especiales en los centros de cuidado infantil. A continuación desglosamos qué ocurrió, las razones detrás de ciertas conductas asociadas al espectro autista y, sobre todo, qué dice la ley en Ontario y cómo las familias latinas pueden defender a sus hijos.
El caso de Katelyn Ennis y su pequeña
Según relató Ennis, la guardería tomó la decisión de despedir a su hija tras varios incidentes de mordidas. Ella afirma que el centro no cooperó de forma proactiva para desarrollar un plan de apoyo que mitigara la conducta, algo que considera fundamental cuando se atiende a niños dentro del trastorno del espectro autista (TEA).
¿Qué ocurrió exactamente?
• La niña presentaba episodios recurrentes de mordidas hacia otros niños.
• Ennis asegura que la administración se limitó a informar las incidencias sin proponer intervenciones.
• Tras los incidentes, la guardería decidió cancelar la plaza de la menor de manera definitiva.
Entendiendo el porqué: ¿Por qué algunos niños con autismo muerden?
Las mordidas no son simples “malos comportamientos”; muchas veces son la forma en la que un niño con autismo expresa su malestar o regula sus sentidos. Entre las razones más comunes se encuentran:
1. Sobreestimulación sensorial: ruidos, luces o multitudes pueden generar ansiedad.
2. Dificultad para comunicarse: cuando aún no dominan el lenguaje verbal, recurren a acciones físicas.
3. Autoregulación: la presión oral al morder puede producir un efecto calmante.
El marco legal en Ontario
Ontario cuenta con leyes que protegen a los menores con discapacidades:
- Human Rights Code: obliga a las instituciones a hacer “acomodos razonables”.
- Child Care and Early Years Act (CCEYA): exige planes de apoyo individualizados para niños con necesidades especiales.
- AODA (Accessibility for Ontarians with Disabilities Act): establece estándares de accesibilidad que incluyen la educación temprana.
La expulsión debería ser el último recurso; antes, la guardería debe documentar y demostrar que intentó múltiples estrategias de intervención.
Estrategias de intervención positiva
Especialistas en análisis conductual aplicado (ABA) y terapeutas ocupacionales recomiendan:
- Registros de conducta: anotar hora, lugar y antecedente para detectar patrones.
- Herramientas sensoriales: mordedores, pelotas antiestrés o rincones de calma.
- Apoyos visuales y rutinas: tableros con imágenes que anticipón actividades.
- Refuerzo positivo: premiar conductas alternativas a la mordida.
Cómo pueden los padres latinos abogar por sus hijos
1. Solicite un Plan de Apoyo Individual (ISP): exija reuniones periódicas con educadores y terapeutas.
2. Conozca sus derechos: lleve copias impresas de la Human Rights Code y la CCEYA.
3. Documente todo: correos, reportes de incidentes y propuestas de intervención.
4. Busque aliados: organizaciones como Community Living Toronto o Hispanic Development Council ofrecen asesoría en español.
5. No dude en escalar el caso: la Ontario Human Rights Commission acepta quejas formales.
Reflexión final
El objetivo no es señalar a un centro específico, sino subrayar que la inclusión efectiva requiere comunicación, capacitación y voluntad de ambas partes. Para las familias latinas en Toronto, conocer la normativa y apoyarse en la comunidad resulta clave para garantizar que cada niño —con o sin autismo— reciba el cuidado y la dignidad que merece.