La idea de tomar un taxi sin conductor en Toronto ya no pertenece a la ciencia ficción: la gigante tecnológica Alphabet, a través de su filial Waymo, está explorando la posibilidad de poner a rodar su servicio de vehículos autónomos en la ciudad. A continuación te explicamos por qué esta noticia importa, qué pasos se están dando y cuáles son los retos que podrían frenar —o acelerar— su llegada.
Reuniones en marcha con el Ayuntamiento
Un registro presentado ante la Oficina de Cabildeo de Toronto el 6 de noviembre de 2025 revela que representantes de Alphabet han iniciado conversaciones con funcionarios municipales. El objetivo: discutir la creación de ordenanzas y regulaciones que permitan la operación comercial de taxis y vehículos de reparto sin conductor.
Waymo: dónde opera y por qué Toronto interesa
Waymo ya ofrece viajes totalmente autónomos en Phoenix, San Francisco, Los Ángeles, Austin y Atlanta. También prueba flotas en ciudades como San Diego, Miami, Detroit, Las Vegas y Dallas. Expandirse a Toronto tendría sentido estratégico: es la cuarta metrópoli más grande de Norteamérica y cuenta con un ecosistema tecnológico robusto.
¿Por qué apuntar al norte?
Además de su tamaño, Toronto posee una densa red de tránsito y una alta adopción de apps de movilidad. Para Waymo, demostrar que su software funciona en un clima complejo abriría la puerta a mercados con inviernos rigurosos en Europa y Asia.
Antecedentes: pruebas autónomas en Toronto
La ciudad no es extraña a los vehículos sin conductor. En 2025 se lanzó un piloto con autos autónomos de Magna International, pero fue cancelado tras reportes de paradas bruscas y fallas de percepción. Esa experiencia dejó lecciones sobre la necesidad de normativas claras y de un enfoque gradual.
El fantasma del proyecto Quayside
Para muchos, el recuerdo de Sidewalk Labs (otro brazo de Alphabet) y su fallido plan de crear un “barrio inteligente” genera escepticismo. Aquel proyecto murió por preocupaciones sobre privacidad, cambios de mercado y procesos burocráticos. Sin embargo, Waymo es percibido como un servicio más concreto y acotado, centrado en movilidad, no en la reinvención urbana total.
El gran obstáculo: el invierno torontoniano
Hasta ahora, Waymo solo opera en climas templados. Conducir entre nieve, hielo y salazón implica retos de sensores, frenado y calibración. Toronto podría convertirse en el laboratorio definitivo: si los vehículos se desempeñan bien aquí, la empresa ganaría un aval climático decisivo.
¿Qué sigue?
• Revisión de reglamentos: el Ayuntamiento deberá definir licencias, seguros, responsabilidad civil y acceso a carriles.
• Pruebas limitadas: se espera un programa piloto en rutas específicas antes de un despliegue masivo.
• Participación ciudadana: habrá consultas públicas para evaluar impacto en tráfico, empleo de conductores y seguridad vial.
Conclusión: La llegada de los taxis autónomos Waymo a Toronto todavía está en fase exploratoria, pero las conversaciones formales ya iniciaron. Para la comunidad latina —y toda la ciudad— podría significar un nuevo capítulo en la movilidad urbana, siempre y cuando la tecnología venza al temido invierno canadiense y a la burocracia local.