Los Andes y las Rocosas nos resultan familiares, pero la pasión por deslizarse fuera de pista también lleva a muchos canadienses —incluidos algunos latinos que vivimos en Toronto— hasta las montañas de Europa. Ese fue el caso de Hannah Hughes, residente de Whistler, B.C., quien en marzo vivió la pesadilla de quedar atrapada en una avalancha en Noruega y, aun así, vivió para contarlo.
El momento crítico
Hughes estaba practicando esquí de travesía cuando, al mirar cuesta arriba, vio un muro de nieve desplazándose a gran velocidad. “Fue como ser golpeada por un camión”, contó tras el rescate. El alud la arrastró, la sacudió y finalmente la sepultó parcial-mente hasta que el equipo de emergencia llegó en helicóptero. Aunque salió con vida, ahora enfrenta una larga recuperación por múltiples lesiones.
¿Qué ocurre dentro de una avalancha?
Una avalancha puede alcanzar velocidades de 120 km/h en segundos. La mezcla de cristales de hielo, rocas y árboles genera una masa densa y pesada que actúa como concreto húmedo. Quien queda atrapado:
- Es sometido a fuerzas de compresión que fracturan huesos.
- Puede sufrir traumatismos por impacto con objetos ocultos en la nieve.
- Corre riesgo de asfixia si queda totalmente enterrado.
En el caso de Hughes, la comparación con “un camión” ilustra la energía cinética liberada: una avalancha mediana transporta más masa que un tren de carga.
Lesiones y rehabilitación
Los informes preliminares indican fracturas y contusiones graves. La rehabilitación suele incluir:
- Fisioterapia progresiva para recuperar rango de movimiento.
- Entrenamiento de fuerza que compense la pérdida muscular durante la inmovilización.
- Apoyo psicológico, pues los sobrevivientes presentan con frecuencia estrés postraumático.
Esta etapa puede extenderse de seis meses a varios años, dependiendo de la gravedad de las heridas y del apoyo médico disponible.
Lecciones de seguridad para amantes del backcountry
Si disfrutas del ski touring o del splitboard, memoriza estas medidas:
- Formación certificada en avalanchas: cursos AST-1/AST-2 en Canadá o equivalentes europeos.
- Equipo mínimo: detector (transceiver), pala, sonda y airbag; todos los integrantes del grupo deben portarlo y saber usarlo.
- Análisis del boletín de avalanchas antes de salir: pendiente, orientación y temperatura son variables críticas.
- Comunicación constante: decide puntos de reagrupamiento y rutas de escape.
Canadá, Noruega y la cultura del fuera de pista
Noruega y la Columbia Británica comparten geografía escarpada, nevadas abundantes y una creciente comunidad de esquiadores que buscan la nieve virgen. La historia de Hughes resuena en ambos lugares y nos recuerda que, sin importar el pasaporte ni la experiencia, la montaña impone sus reglas. Respetarlas es la diferencia entre una jornada épica y una tragedia.
Para la comunidad latina en Toronto —muchos de nosotros recién descubriendo el esquí o el snowboard—, el mensaje es claro: invierte tiempo en educación de seguridad, mantén tu equipo en perfecto estado y, sobre todo, valora la vida más que la mejor línea de descenso. Así, cuando llegue la siguiente nevada, podrás disfrutarla con la confianza de quien sabe que ha hecho todo lo posible por regresar a casa sano y salvo.