Una investigación periodística revela cómo Hood 420, una organización criminal ligada al
temido clan Bishnoi de la India, ha tejido una red de extorsiones y ataques armados que ya
abarca Columbia Británica, Alberta y Ontario. A continuación, desglosamos qué se sabe de la
banda, su modus operandi y el impacto que está teniendo en comunidades canadienses donde vive
una creciente población latina, incluida el área metropolitana de Toronto.
¿Quiénes son Hood 420 y por qué importa su vínculo con Bishnoi?
El nombre Hood 420 aparece por primera vez en documentos de la
Immigration and Refugee Board de Canadá. Investigadores sostienen que el grupo
funciona como brazo operativo de la estructura Bishnoi —una de las organizaciones criminales
más violentas del norte de India— ahora exportada a Canadá a través de células formadas por
migrantes con conexiones directas a los líderes originales.
Dicho vínculo importa porque la organización Bishnoi es conocida por
extorsiones, secuestros y asesinatos por encargo. Su modus operandi incluye el uso de
amenazas mediáticas y videos virales para sembrar miedo y obligar a empresarios o locutores a
pagar “cuotas de seguridad”.
De la India a Canadá: expansión provincial de la banda
• B.C. (Columbia Británica): El caso más sonado involucra a una emisora del 1200 AM en
Surrey. Sus locutores, críticos de la violencia en la comunidad punjabí, recibieron llamadas
intimidatorias antes de que individuos armados vaciaran cargadores frente al estudio.
• Alberta: Negocios de Calgary y Edmonton reportaron mensajes extorsivos firmados como
“Hood 420” acompañados de videos de disparos nocturnos fuera de los locales.
• Ontario: Una operación policial en febrero derivó en más de 100 cargos contra 17
hombres; se cree que algunos actuaban bajo coordinación de Ravinder Singh, presunto
organizador de la red, radicado temporalmente en el GTA.
El epicentro mediático: ataque contra la emisora en Surrey
Testimonios recogidos por CBC indican que los locutores se negaron a pagar una “tarifa” de
protección que rondaba los 50 000 dólares. Días después, cámaras de vigilancia captaron a dos
sospechosos disparando contra vehículos estacionados cerca del estudio. Aunque nadie resultó
herido, el mensaje fue claro: silenciar voces críticas.
Reacción de la comunidad
Líderes religiosos sijs y organizaciones de derechos civiles condenaron los ataques,
instando a la RCMP a reforzar la protección de medios locales y a la diáspora a denunciar
cualquier intento de chantaje. En foros comunitarios en Brampton y Scarborough ya se discuten
planes de vigilancia vecinal y líneas directas con la policía.
Operativo en Ontario: más de 100 cargos
La Operación Proyecto Stallion, encabezada por la Policía Regional de Peel, involucró
escuchas telefónicas y el rastreo de transferencias de criptomonedas utilizadas para lavar
pagos extorsivos. Se incautaron armas cortas, rifles de asalto y documentación falsa.
Ravinder Singh, nombrado en las actas como “coordinador logístico”, habría facilitado
conexiones entre tiradores de Vancouver y contactos de Calgary. Su audiencia migratoria
detalla participación en al menos tres balaceras y múltiples amenazas de muerte.
Implicaciones para la diáspora latina en Toronto
Aunque las víctimas iniciales pertenecen sobre todo a la comunidad surasiática, expertos
advierten que los patrones de extorsión no discriminan etnia ni rubro. Restaurantes,
talleres mecánicos y medios digitales latinos podrían ser blanco si la red decide ampliar su
radio de acción en el GTA.
Recomendaciones de seguridad
• Mantener registro de llamadas o mensajes sospechosos.
• Reportar de inmediato cualquier amenaza a la policía local y, de ser posible, a
organizaciones comunitarias confiables.
• Instalar cámaras de alta resolución que permitan aportar evidencia clara.
• Participar en capacitaciones de prevención del delito ofrecidas por la ciudad de Toronto.
Conclusiones
La aparición de Hood 420 ilustra cómo redes criminales transnacionales aprovechan
comunidades diásporas para camuflarse y operar. La colaboración entre fuerzas policiales en
distintas provincias y la solidaridad comunitaria serán claves para frenar su expansión.
Mientras tanto, medios independientes —incluidos los latinos— deben reforzar protocolos de
seguridad sin ceder al silencio impuesto por la violencia.