Time Out acaba de situar a Davenport entre los barrios más “cool” del mundo y, para muchos latinos en Toronto, esa es la excusa perfecta para una escapada gastronómica. Entre antiguas fábricas reconvertidas, estudios creativos y una comunidad diversa, esta franja que corre paralela a la vía férrea —entre Bathurst, Lansdowne y Dupont— late con buena comida, bebida artesanal y mucha música. Sigue leyendo y descubre los lugares que realmente justifican la fama.
Cómo llegar y moverte
Llega en la línea 512 St. Clair y baja por escaleras mecánicas hasta Davenport, o toma la 29 Dufferin hacia el norte. El barrio es compacto; lo mejor es caminar para ir abriendo apetito.
Para comer (y comer bien)
Famiglia Baldassarre
De miércoles a viernes, entre el mediodía y las 14 h, la fila se arremolina para probar la pasta fresca de Leandro Baldassarre. Hay un menú rotativo —puede tocarte tajarin con ragú o unos ravioli de ricotta— servido al dente y con la salsa justa. Ve con tiempo: la espera es parte del ritual.
Annabelle Pasta Bar
Pequeño, íntimo y con cocina abierta. Su carta cambia a diario: quizás encuentres cavatelli con pesto de pistacho o un sándwich de albóndigas al mediodía. El plus es su cuidada selección de vinos naturales y cócteles ligeros.
General Public
Ambiente setentero: paneles de madera, terciopelo rosa y un playlist que coquetea con el disco-funk. Aquí los clásicos llevan esteroides: steak frites con mantequilla café de París, pollo frito con miel picante o un cheesecake horneado al estilo vasco. Ideal para citas o celebraciones.
1147 Ristorante
Solo 16 asientos escondidos dentro de un estudio-galería. Menú degustación de temporada (o a la carta si hay suerte) centrado en producto local con técnica italiana moderna. Reserva con semanas de anticipación; la exclusividad también se paga.
Parallel Brothers
En plena Geary Avenue, los hermanos Ozery muelen sésamo a diario para su legendaria tahina. Pide el plato de falafel —crujiente por fuera, verde por dentro— o el shawarma de coliflor con amba y pickles caseros. Precios amigables y opción vegana real.
Para beber
The Sovereign Café
Perfecto para la primera parada. Espresso tostado en la casa, filtrados bien calibrados y un scone de arándano que roza la perfección mantequillosa. Si necesitas Wi-Fi, aquí no te mirarán raro.
Paradise Grapevine (Geary)
Templo del vino natural. Pide la copa “sommelier’s choice” y déjate sorprender: tal vez un naranja georgiano o un pét-nat de Prince Edward County. Su terraza, con guirnaldas y plantas, resiste hasta la primera nevada.
Blood Brothers Brewing
Veintitantos grifos —desde las sours frutales hasta la imperial stout “Shumei”— en un espacio industrial con murales psicodélicos. Pregunta por los “small batch” que no enlatan: suelen volar en pocos días.
The Greater Good
Bar sin pretensiones, mesas comunales y máquinas arcade. Haz combo con una porción de North of Brooklyn Pizza (la de pepperoni picante es infalible). Buena selección de IPAs locales y precios felices en hora feliz.
Cuando la noche se alarga
Standard Time
Listening-bar y tienda de vinilos. Sentarse, tomar un highball y escuchar un set de boogie japonés es la mejor antesala al baile. Su agenda incluye pop-ups culinarios, así que atento a Instagram.
Cafeteria
A pocos pasos, en Dupont y Dundas, este club divide su esencia: abajo, techno y deep-house hasta tarde; arriba, exposiciones de arte y eventos especiales. El sonido es nítido, el crowd diverso y las luces, hipnóticas.
Tips finales
• Reserva con antelación en 1147 Ristorante y General Public.
• Para Famiglia Baldassarre, llega 15 min antes de abrir; cuando se acaba la pasta, cierran.
• Geary Avenue cobra vida los fines de semana: ideal para un recorrido de bar en bar.
• Si vas en auto, el estacionamiento en calle se llena rápido; considera TTC o bicicleta.
Al final del día, comer, beber y bailar en Davenport es más que “verse cool”: es sumergirse en la vibra creativa que define a Toronto hoy. ¡Buen provecho y salud!