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Fiesta de graduación queda varada en Vancouver: 150 estudiantes pasan la noche atrapados en el lodo

Una celebración estudiantil que prometía ser inolvidable terminó siéndolo por razones inesperadas: un catamarán contratado para la fiesta de fin de curso de Sutherland Secondary School encalló en las marismas de Maplewood, dejando a unos 150 graduandos varados durante varias horas en la fría noche de North Vancouver.

¿Qué ocurrió exactamente?

La embarcación Pride of Vancouver navegaba por el Burrard Inlet, cerca del puente Ironworkers Memorial, cuando la marea descendente la dejó atrapada en el fango alrededor de las 9 p.m. del viernes 23 de octubre de 2026. El capitán intentó maniobrar sin éxito; el casco ligero del catamarán se hundió varios centímetros en el lecho fangoso y el buque quedó inmovilizado.

El operativo de rescate

Minutos después de la llamada de auxilio, personal de Royal Canadian Marine Search and Rescue y de la Guardia Costera se movilizó en lanchas rápidas. La prioridad fue verificar que los jóvenes estuvieran seguros y con la indumentaria adecuada para las temperaturas que descendían a un solo dígito.

Al no haber riesgo inmediato —el barco permanecía estable—, los rescatistas optaron por esperar la subida de marea prevista para la madrugada. Mientras tanto, distribuyeron mantas térmicas y agua, y explicaron a los estudiantes el plan de reflote.

Horas de incertidumbre y lecciones de seguridad

Para muchos graduandos, la situación mezcló nerviosismo y una dosis inesperada de camaradería. Varios padres, al enterarse, se congregaron en la orilla del Inlet, iluminando la zona con faros de sus vehículos mientras enviaban mensajes de texto ansiosos.

Expertos en navegación señalan que el área de Maplewood es conocida por sus mudflats —bancos de lodo poco profundos que emergen con la marea baja— y recomiendan planificar rutas considerando tablas de mareas y la velocidad real del buque cuando transporta gran cantidad de pasajeros.

Desenlace: la marea que todo lo resuelve

Poco después de la 1 a.m., la marea subió lo suficiente para que los motores del Pride of Vancouver recuperaran empuje y la embarcación fuera escoltada, en un lento desplazamiento, hasta un muelle cercano. Ningún estudiante resultó herido, aunque varios reconocieron haber pasado “el susto de su vida”.

Lo sucedido refuerza la importancia de contratar operadores certificados, verificar planes de contingencia y, sobre todo, mantener la calma cuando la naturaleza impone sus propias reglas. Para esta generación de Sutherland Secondary, la anécdota de su noche de graduación quedará grabada —literalmente— en el lodo de Burrard Inlet.