La reciente ola de aranceles entre Canadá y Estados Unidos puso en aprietos a centenares de negocios locales. Para aliviarlos, Ottawa lanzó un programa de apoyo que, según líderes industriales de Windsor-Essex, se está quedando corto: las solicitudes tardan meses en procesarse y las reglas generan más dudas que soluciones.
¿En qué consiste el programa de apoyo arancelario?
El Gobierno federal prometió reembolsos y financiamiento a las compañías canadienses afectadas por los aranceles estadounidenses sobre aluminio, acero y otros productos. La iniciativa cubre parte de los costos adicionales y busca proteger empleos manufactureros esenciales en la región.
Límites de elegibilidad
Aunque el programa parece amplio en papel, solo las empresas que demuestren un impacto directo y cuantificable pueden postular. Esto deja fuera a proveedores indirectos, como transportistas o talleres de mecanizado que no exportan, pero que sí sienten la subida de precios.
Retrasos en las respuestas
La Cámara de Comercio de Windsor-Essex y la Canadian Association of Moldmakers reportan que muchos de sus miembros llevan entre 90 y 150 días sin recibir ni siquiera un acuse de recibo oficial. Mientras tanto, las facturas se acumulan y el flujo de caja se resiente.
Impacto en la comunidad latina de Toronto
Toronto alberga cientos de pequeños fabricantes y distribuidores latinos que dependen de importaciones de acero y aluminio. Cada día de retraso en la ayuda federal se traduce en:
- Margen de ganancia más bajo por el aumento del costo de materias primas.
- Dificultad para cumplir contratos de construcción y remodelación.
- Riesgo de despidos o reducción de horas para empleados recién llegados al país.
Críticas a la estructura del programa
Además de la lentitud, las reglas son poco flexibles. Una fuente de la industria del molde señala que las empresas deben presentar estados financieros auditados y pruebas detalladas de cada factura arancelaria, un proceso costoso que no siempre compensa el posible reembolso.
Propuestas de mejora
Los grupos empresariales sugieren:
- Establecer plazos máximos de respuesta (por ejemplo, 30 días).
- Crear un portal digital simplificado con formularios en varios idiomas, incluido el español.
- Permitir reclamos retroactivos para proveedores indirectos.
Qué pueden hacer los negocios mientras tanto
Mientras llega una solución, los expertos recomiendan:
- Revisar contratos para incluir cláusulas de ajuste por aranceles.
- Buscar alianzas con distribuidores locales que compren en volumen y obtengan mejores precios.
- Documentar todos los gastos adicionales vinculados a los aranceles para agilizar una eventual compensación.
El programa de apoyo arancelario nació con buenas intenciones, pero la burocracia amenaza con volverlo irrelevante para las pymes que necesitan liquidez hoy, no dentro de medio año. Si Ottawa no agiliza los procesos y amplía la elegibilidad, muchas empresas —incluidas varias de la comunidad latina de Toronto— podrían quedar en desventaja justo cuando más necesitan respaldo.