El inconfundible grito del colimbo común –ave acuática que muchos canadienses asocian con amaneceres brumosos y cabañas junto al lago– está dejando de escucharse con la misma frecuencia. Un nuevo trabajo publicado en la revista científica FACETS advierte de un descenso drástico en la cantidad de polluelos de colimbo en todo Norteamérica durante las últimas tres décadas, una señal de alarma que también resuena en los lagos de Ontario, muy cerca de Toronto.
Una caída que empezó hace más de 30 años
El equipo de investigación, encabezado por la bióloga canadiense Dr. Kathy Jones, analizó datos de monitoreo ciudadano y registros oficiales desde principios de los noventa hasta 2022. El resultado es contundente: en muchas regiones el número de polluelos que llegan a volar se ha reducido entre un 20 % y un 40 %. Algunas áreas de los Grandes Lagos, incluido el noroeste de Ontario, muestran pérdidas superiores al 50 %.
¿Por qué el colimbo es tan importante para Canadá (y para nosotros en Toronto)?
Más allá de su belleza, el colimbo actúa como indicador ecológico: necesita aguas limpias, peces abundantes y zonas de cría tranquilas. Cuando la especie sufre, es un aviso de que los ecosistemas acuáticos que disfrutamos para pescar, navegar o acampar también están en problemas. Para las comunidades latinas que han hecho de Toronto su hogar, proteger al colimbo significa cuidar los mismos lagos y ríos que visitamos en escapadas de fin de semana.
Claves del estudio publicado en FACETS
• Cobertura continental: Se revisaron más de 150 programas de conteo desde Alaska hasta Nueva Escocia.
• Enfoque en éxito reproductivo: No solo se contó el número de adultos, sino cuántos polluelos sobrevivían al primer vuelo.
• Tendencia uniforme: Aunque hay variación regional, la mayoría de los sitios muestran descensos sostenidos, no fluctuaciones temporales.
• Métodos mixtos: Se combinaron censos aéreos, muestreos en bote y ciencia ciudadana (eBird, LoonWatch).
Factores que explican la disminución
Cambio climático: El aumento de temperaturas adelanta la época de desove de los peces, principal alimento de los polluelos, creando un desfase (“mismatch”) con la eclosión de los huevos.
Contaminación por mercurio y plomo: Restos de munición y combustibles pasan a la cadena alimentaria, debilitando a los polluelos y afectando la fertilidad de los adultos.
Pérdida de hábitat: Las orillas se urbanizan, se dragan o se transforman en playas recreativas que interrumpen los nidos flotantes.
Actividad humana: Motores fuera de borda, motos acuáticas y drones generan estrés y abandonos de nido.
¿Hay esperanza? Iniciativas y acciones
Los investigadores destacan programas como el Canadian Lakes Loon Survey y acuerdos provinciales que restringen el uso de plomo en aparejos de pesca. Además, comunidades locales han colocado plataformas de anidación artificial y señalización para reducir la velocidad de las embarcaciones cerca de zonas de cría.
Desde Toronto, cualquiera puede aportar:
• Denunciar vertidos ilegales y apoyar campañas para eliminar el plomo en la pesca.
• Participar en conteos de aves cada primavera; no se necesita experiencia, solo binoculares y ganas de aprender.
• Mantener la distancia cuando se navega o se usa kayak en lagos donde se avisten colimbos.
Conclusión
El canto ululante del colimbo forma parte de la banda sonora de Canadá. Su creciente silencio es un llamado de atención sobre la salud de los ecosistemas acuáticos que todos disfrutamos, incluidos los latinos que vivimos en la región de Toronto. El nuevo estudio en FACETS deja claro que todavía estamos a tiempo de revertir la tendencia, pero requiere acciones coordinadas de científicos, gobiernos y ciudadanía. Escuchar de nuevo a esta ave emblemática en nuestros lagos dependerá, en buena parte, de lo que hagamos hoy.