Han pasado casi dos décadas desde el caso que sacudió a la RCMP y a todo Canadá. Sin embargo, el nombre de Curtis Dagenais vuelve a aparecer en los tribunales de Saskatoon este mes, no para apelar su condena, sino por un asunto que, a primera vista, parecería menor: el destino de su vieja camioneta.
Un recordatorio sobre el crimen
El 7 de julio de 2006, una persecución policial cerca de Spiritwood, Saskatchewan, terminó en tragedia. Dagenais disparó contra tres agentes de la Real Policía Montada de Canadá (RCMP): Robin Cameron y Marc Bourdages murieron, mientras que su compañera Michelle Knopp sobrevivió con graves heridas. En 2009, el agresor fue declarado culpable de dos asesinatos en primer grado y un intento de asesinato, recibiendo cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional durante 25 años.
¿Por qué la camioneta sigue almacenada?
La pickup —una Chevrolet roja que Dagenais conducía aquella noche— fue pieza clave de la investigación. Contiene orificios de bala, rastros de ADN y huellas que ayudaron a reconstruir la escena. Tras el juicio, el vehículo quedó en almacenamiento forense “en frío” de la RCMP para preservar la evidencia ante eventuales procesos de apelación.
La posición de la Corona
Después de casi veinte años, la Fiscalía (la “Crown”) sostiene que no existe ya utilidad probatoria. Alega que:
- Todos los recursos de apelación ordinarios terminaron hace años.
- El mantenimiento anual cuesta dinero público y ocupa espacio.
- La exposición a los elementos ha deteriorado la camioneta al punto de perder valor probatorio.
¿Qué busca Dagenais?
Desde prisión, Dagenais se opone a la destrucción. Sus argumentos, según documentos presentados, incluyen:
- Conservar el vehículo como posible prueba en futuros procesos extraordinarios, por ejemplo, un habeas corpus o una revisión ministerial.
- Derechos de propiedad: alega que la Corona no puede disponer de un bien sin su consentimiento ni compensación.
Procedimientos de evidencia en Canadá
En Canadá, la policía debe retener la evidencia mientras el caso siga “vivo” judicialmente. Una vez agotadas todas las vías de apelación —y salvo orden contraria— puede solicitar a los jueces autorización para:
- Devolver el bien a su dueño original.
- Venderlo en subasta pública.
- Destruirlo si supone un riesgo o no tiene valor comercial.
El tribunal sopesa derechos de propiedad, interés público y protección de las víctimas. No es raro que se ordene la destrucción de armas o vehículos utilizados en crímenes violentos.
Lo que se decidirá en Saskatoon
El juez deberá resolver:
- Si la pickup conserva relevancia jurídica futura.
- Si corresponde ofrecer compensación a Dagenais (algo poco frecuente).
- El método de disposición: desguace, compactación o venta para piezas.
Las familias de los oficiales fallecidos apoyan la solicitud de la Fiscalía, argumentando que eliminar la camioneta ayudaría a cerrar un capítulo doloroso.
Implicaciones más amplias
Para los latinos en Toronto interesados en el sistema de justicia canadiense, el caso ilustra cómo las pruebas materiales permanecen custodiadas durante años, incluso después de una sentencia firme. También muestra el equilibrio entre eficiencia estatal y derechos individuales.
La audiencia se celebrará a finales de mes. De aprobarse la petición de la Corona, la camioneta que simboliza uno de los episodios más oscuros de la RCMP podría desaparecer definitivamente, mientras la condena de Dagenais seguirá vigente hasta al menos 2031, fecha en la que podrá solicitar libertad condicional.