Las próximas rondas de negociaciones entre Canadá y Estados Unidos —previstas para comienzos de 2027 dentro de la revisión obligatoria del Acuerdo Canadá-Estados Unidos-México (CUSMA)— ya se sienten en Queen’s Park. Este jueves, el primer ministro de Ontario, Doug Ford, tomó el micrófono en la Toronto Metropolitan University y dejó claro que piensa llegar con la alfombra roja desplegada a Washington: “I love the U.S.”, afirmó. Para la comunidad latina de Toronto, que trabaja y emprende en sectores tan dispares como la automoción, la construcción y los servicios, el giro retórico no es un simple titular; podría traducirse en empleos, precios y oportunidades de negocio durante la próxima década.
¿Por qué Ford cambia de tono?
Desde su llegada al poder en 2018, Doug Ford no ha dudado en criticar abiertamente a figuras republicanas e incluso al propio Donald Trump cuando las políticas estadounidenses amenazaban intereses ontarianos, sobre todo en acero, aluminio y automoción. Sin embargo, con la posibilidad real de que Trump retorne a la Casa Blanca o, al menos, ejerza una influencia considerable en el Partido Republicano, Ford ha optado por la diplomacia preventiva. Fuentes del Ministerio de Desarrollo Económico confirman que Ontario envía el 79 % de sus exportaciones a EE.UU.; ningún otro mercado se le acerca.
El factor CUSMA 2026 — reloj en cuenta regresiva
El acuerdo que sustituyó al NAFTA entró en vigor en 2020, pero incluye una cláusula de revisión sexenal. Si uno solo de los tres países no está satisfecho, puede forzar cambios profundos o incluso abandonar el pacto en 2036. Con el fin de evitar sorpresas que puedan golpear a los fabricantes de autopartes en Windsor o a los agricultores de Leamington —muchos de ellos trabajadores migrantes latinos— Ford busca generar buena voluntad con los actores que asesoran a Trump y con legisladores republicanos de estados clave como Míchigan, Ohio y Pensilvania.
Lo que está en juego para Toronto y su comunidad latina
1. Automoción y piezas: Toronto y su corredor industrial comparten cadenas de suministro con plantas en Detroit y Chicago. Aranceles más altos podrían encarecer vehículos y provocar recortes de personal en ensambladoras donde hoy laboran miles de hispanohablantes.
2. Construcción y materiales: El rally inmobiliario del GTA depende del acero barato. Si resurgen tarifas al acero canadiense, aumentarán los costos para constructores donde los latinos son una fuerza laboral crítica.
3. Pequeños negocios y retail: Un dólar canadiense debilitado frente al billete verde tras una disputa comercial encarecería importaciones de alimentos, ropa y tecnología que llenan los anaqueles de tiendas familiares latinas en Kensington Market y North York.
Estrategia de “encanto” en Washington
El equipo de Ford ya ha sostenido reuniones con lobbistas cercanos a la Heritage Foundation y senadores republicanos miembros del Comité de Finanzas, según reportes filtrados a la prensa provincial. La táctica incluye:
- Visitas a plantas automotrices en Kentucky y Tennessee que importan piezas de Ontario.
- Rondas de almuerzos privados con gobernadores fronterizos para reforzar la narrativa de “socio confiable”.
- Campañas en redes sociales subrayando el volumen de empleos estadounidenses sostenidos por las compras ontarianas.
Reacciones desde Ottawa y la oposición
El gobierno federal de Justin Trudeau ve con cautela el viraje. Algunos liberales temen que un acercamiento individual de las provincias desdibuje la línea nacional de negociación. Por su parte, la líder del NDP en Ontario, Marit Stiles, acusó a Ford de “camaleonismo político” y de no ejercer suficiente presión en temas ambientales dentro del tratado.
¿Qué pueden hacer los latinos de Toronto?
Informarse: Organizaciones como Hispanic Canadian Business Council publicarán seminarios gratuitos sobre comercio.
Diversificar clientes y proveedores: Explorar alianzas con mercados europeos o latinoamericanos puede mitigar riesgos si suben los aranceles.
Participar en consultas públicas: El Gobierno de Canadá abrirá en 2026 un periodo de comentarios ciudadanos sobre CUSMA; levantar la voz puede influir en prioridades de negociación.
Mirando adelante
Doug Ford apostará por la diplomacia suave hasta al menos mediados de 2027. Para la comunidad latina de Toronto, seguir de cerca cada paso no es opcional: la estabilidad de muchos negocios y empleos pende, literalmente, de una frase bien —o mal— dicha en Washington. Hoy la consigna del premier es “I love the U.S.”; mañana, el veredicto lo dictarán las mesas de negociación y su impacto en nuestras casas.