En plena crisis de alquileres, un anuncio de Peterborough (Ontario) se hizo viral al ofrecer una “habitación” que en realidad es una carpa instalada dentro de un sótano por $650 mensuales. Mientras muchos usuarios denunciaron la situación como abusiva, un ex inquilino del lugar salió a defender la oferta y reavivó el debate sobre las condiciones mínimas de vivienda en la provincia y en todo el corredor Toronto–GTA.
¿Cómo comenzó la polémica?
El anuncio apareció en grupos locales de Facebook y plataformas de clasificados. A primera vista parecía un estudio amueblado: incluía un sofá, alfombra y televisor. El detalle que indignó a la comunidad fue que la cama era una carpa de camping montada directamente sobre la alfombra. El propietario incluso prometía “armar una mesa si fuera necesario” y permitía mascotas.
La defensa del ex inquilino
Tras la lluvia de críticas, un antiguo ocupante subió un video a Instagram declarando que, para él, el espacio “cumplía lo básico” y que los $650 le parecían razonables para usarlo “como base” durante sus viajes. Según su testimonio, valoraba la cercanía al transporte y el hecho de tener un lugar propio —aunque admitió que el televisor no funcionaba.
Lo que exigen las normas de Ontario
El debate va más allá de las opiniones personales y roza la legalidad:
- Residential Tenancies Act (RTA): exige que cualquier espacio alquilado sea “habitable”, lo que implica calefacción, ventilación y acceso a agua potable.
- Código de Construcción: fija una altura mínima de techo de 1,95 m en áreas habitables, salidas de emergencia (ventanas o puertas con acceso exterior) y detectores de humo.
- Los municipios, incluido Peterborough, cuentan con bylaws de vivienda secundaria que obligan a registrar y certificar los sótanos adaptados como unidades.
Si la “carpa-sótano” no cumple alguno de estos requisitos, el alquiler podría considerarse ilegal y el inquilino tendría derecho a denunciar.
Por qué el mercado empuja a aceptar lo inaceptable
Ontario mantiene una de las tasas de disponibilidad más bajas del país (alrededor de 1,6 % en 2025). En Toronto, el alquiler promedio de un estudio supera los $2,000. Esta presión hace que muchos recién llegados —incluidos miles de latinos— consideren opciones extremas, desde colchones en salas comunes hasta cuartos sin ventanas o, en este caso, una carpa bajo tierra.
Reacciones de la comunidad
Las redes se polarizaron:
- Algunos calificaron el anuncio de “inhumano” y exigieron inspecciones municipales.
- Otros defendieron la idea señalando que “cada quien elige según su bolsillo” y que $650 por un espacio privado suena atractivo frente a precios de la zona.
- Varios usuarios lamentaron que esta fuera la “primera impresión” de Canadá para muchos inmigrantes.
¿Qué hacer si encuentras un anuncio sospechoso?
1. Pide ver la licencia o registro de la unidad secundaria.
2. Verifica salidas de emergencia, calefacción y detectores de humo durante la visita.
3. Consulta el Municipal Property Standards Office o llama al 311 si sospechas violaciones.
4. Conserva pruebas (fotos, mensajes, recibos) y, de ser necesario, presenta un reclamo ante la Landlord and Tenant Board (LTB).
Reflexión final
La “carpa-sótano” es un síntoma más de un mercado inmobiliario desbordado, donde la línea entre lo creativo y lo abusivo se difumina. Informarse sobre los derechos como inquilino y exigir condiciones dignas no solo protege a quien alquila: también presiona a propietarios y gobiernos locales para elevar el estándar de vivienda que todos merecemos.