Cuando una banda que definió la adolescencia de toda una generación anuncia su reunión, los recuerdos y la curiosidad se mezclan con la urgencia de vivir el momento. Así sucedió con Oasis y su Live ‘25 Tour, cuya etapa norteamericana arrancó con dos fechas agotadas en Toronto. A continuación te cuento, paso a paso, cómo se vivió la primera noche.
Un regreso esperado
El mito Oasis y nuestra nostalgia noventera
Oasis es sinónimo de Britpop, himnos de estadio y la eterna rivalidad fraterna entre Liam y Noel Gallagher. Tras dominar las listas con Definitely Maybe (1994) y (What’s the Story) Morning Glory? (1995), los excesos y la sobreproducción de Be Here Now (1997) los bajaron de la nube. Aun así publicaron cuatro discos más antes de su separación en 2009, cuando la tensión explotó definitivamente. Dieciséis años después, la banda vuelve multimillonaria y dispuesta a surfear la ola mundial de nostalgia.
El vía crucis para conseguir boletos
Las entradas se agotaron en minutos y la reventa alcanzó cifras absurdas. A esto se sumó la polémica habitual de Liam Gallagher: un tuit con tinte racista que obligó al vocalista a disculparse y que incluso llevó a fans a exigir reembolsos. Nada de esto frenó la fiebre por ver a los Gallagher juntos otra vez.
Cómo llegar a Rogers Stadium
El recinto se levantó temporalmente en los terrenos del viejo aeropuerto de Downsview. Aunque la estación Sheppard West está más cerca “en línea recta”, la organización sugiere caminar desde Downsview Park; son unos diez minutos sin sombra ni techo, algo clave cuando aprieta el calor o, como veremos, la lluvia.
Primeras impresiones del recinto
Ya dentro, impresiona la escala: imaginemos un juego de los Blue Jays lleno y añadamos 8 000 personas sobre el campo. Todo es nuevo, todavía huele a infraestructura provisional. Un estadio facturado para 50 000 gargantas con algunos puntos flacos en sonido y refugio.
Cage The Elephant calienta motores
La banda estadounidense cumplió con la tarea de animar al público mientras caía la tarde veraniega. Con la última luz del sol, los acordes de Hello marcaron la llegada de Oasis a las 20:45 en punto y el rugido colectivo confirmó que valió la pena la espera.
El show de Oasis
¿Cómo sonaron los Gallagher en 2025?
Liam, a semanas de cumplir 53, ya no alcanza todos los registros que inmortalizó en los 90. Algunas notas se transforman en cánticos de estadio más que en melodías, pero su actitud –chulería incluida– continúa intacta. Noel, con 58, clava las pocas canciones que canta y su guitarra sigue siendo el timón sónico de la banda. El trío de guitarras (Noel, Gem Archer y “Bonehead” Arthurs) da cuerpo y, en ocasiones, densidad excesiva al sonido.
Setlist y momento épico bajo la lluvia
Clásicos como Cigarettes & Alcohol hicieron temblar las gradas, literalmente. A mitad del concierto, el cielo despejado se transformó en un aguacero digno de película. Sin techos ni toldos, miles huyeron a escaleras y túneles mientras Liam regresaba con parka, soltando bromas ininteligibles en su marcado acento mancuniano. Lejos de arruinar la noche, la lluvia añadió dramatismo a Wonderwall y Champagne Supernova, cerradas con un espectáculo de fuegos artificiales que iluminó el diluvio.
Salir del estadio: la verdadera prueba
Con el show terminado siguió la odisea: un kilómetro bajo la lluvia hasta la estación, avance lento por la marea humana y cero cobijo. El buen humor dependió de lo seco –o mojado– que acabara cada quien.
Conclusiones
¿Valió la pena? Musicalmente, un 9/10 si lo juzgamos en sala de ensayo: setlist bien elegido, ejecución sólida y la magia de cantar con 50 000 almas canciones que llevamos tatuadas en la memoria. La experiencia global, condicionada por el recinto temporal y la tormenta, baja a un 7/10.
En lo personal, Oasis logró su cometido: me devolvió, aunque sea por unas horas, a la época de Discman y mixtapes. Al mismo tiempo, la voz rasgada de Liam y mis rodillas cansadas me recordaron que el tiempo pasa. Y sí, volvería esta noche a revivirlo todo.
Dato final
La banda ofreció una segunda fecha al día siguiente en el mismo lugar. Si vas, lleva impermeable, paciencia y toda la actitud noventera que puedas reunir.