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Daños de $360 millones por inundaciones: ¿por qué la provincia deja sin ayuda a los residentes de Niagara?

Inundaciones cierran la Carretera de Alaska y bloquean el cruce EE. UU.–Canadá

Durante el verano, lluvias torrenciales azotaron el norte de Niagara, provocando inundaciones históricas y daños estimados en $360 millones. Sin embargo, para sorpresa de muchos afectados, la provincia de Ontario sostiene que la región no reúne los requisitos para recibir ayuda pública. A continuación, explicamos a fondo qué sucedió, cómo funciona el programa de asistencia y por qué, hasta ahora, miles de familias siguen esperando apoyo.

¿Qué ocurrió en Niagara este verano?

Entre julio y agosto, varios sistemas de tormentas estacionarios descargaron en cuestión de horas el equivalente a semanas de lluvia. Barrios enteros de St. Catharines, Thorold y Niagara-on-the-Lake quedaron bajo agua, con sótanos anegados y carreteras intransitables. Las autoridades locales declararon el estado de emergencia, pero los daños ya estaban hechos: electrobombas saturadas, cimientos comprometidos y pérdidas totales de vehículos.

El impacto económico: 360 millones y contando

Según datos preliminares del Insurance Bureau of Canada, los siniestros asegurados superan los 360 millones de dólares, cifra que sitúa el verano de 2023 como uno de los más costosos en la historia reciente para el país. Aun así, la factura completa es mayor: aproximadamente el 40 % de las viviendas afectadas carece de cobertura contra inundaciones por “agua por debajo del nivel del suelo”, lo que deja a cientos de familias con gastos que no cubre ninguna póliza.

¿Cómo funciona el programa Disaster Recovery Assistance for Ontarians?

El DRAO es un programa provincial de último recurso. Se activa cuando:

  • El desastre es “repentino y excepcional”.
  • La municipalidad demuestra que la mayoría de los daños no estaban asegurados ni podían asegurarse.
  • Los costos superan la capacidad financiera de la comunidad.

Una vez activado, los propietarios pueden solicitar hasta $250 000 en reembolsos por reparaciones esenciales y reemplazo de bienes básicos. Las municipalidades también reciben fondos para infraestructura crítica como caminos, puentes y sistemas pluviales.

Por qué la provincia dice que Niagara no califica

El Ministerio de Protección Civil argumenta que:

  • La mayor parte de los daños ocurrió en áreas donde las compañías comercializan pólizas de inundación, por lo que “eran asegurables”.
  • Los municipios todavía no han presentado la documentación que demuestre costos extraordinarios fuera de su presupuesto operativo.
  • Los umbrales de impacto fiscal provincial no se han superado —al menos según las cifras que la provincia ha recibido.

En otras palabras, mientras existan productos de seguro privados disponibles, la provincia considera que la responsabilidad recae primero en las aseguradoras y en los propietarios.

Reacción de la comunidad y líderes locales

La MPP Jennie Stevens llevó el tema a Queen’s Park, denunciando que “quienes más necesitan ayuda son precisamente quienes no pudieron pagar una póliza premium contra inundaciones”. Alcaldes de la región han solicitado al gobierno provincial que revise los criterios, alegando que los mapas de riesgo y las primas elevadas dificultan la contratación de seguros, especialmente para adultos mayores con ingresos fijos.

Lecciones y pasos a seguir para los propietarios afectados

1. Documentar todo: fotografías, facturas de limpieza y reportes de peritos son indispensables si el DRAO se activa más adelante.
2. Revisar coberturas: muchos contratos de seguro cambiaron tras las inundaciones de 2021; vale la pena confirmar los límites y exclusiones actuales.
3. Solicitar evaluaciones gratuitas: algunas municipalidades ofrecen inspecciones estructurales sin costo para identificar daños ocultos.
4. Participar en audiencias públicas: la presión comunitaria puede acelerar la activación de programas de ayuda o la actualización de los mapas de riesgo.

Mientras la incertidumbre persiste, organizaciones vecinales y bancos de alimentos locales se han movilizado para cubrir necesidades básicas. Sin embargo, la magnitud de la reconstrucción —y la discusión sobre quién debe pagarla— sigue abierta. Lo cierto es que, con el cambio climático intensificando precipitaciones extremas, la experiencia de Niagara podría repetirse en otras regiones del sur de Ontario. Los próximos meses serán decisivos para que el gobierno provincial defina si extiende la mano a quienes, hasta ahora, se sienten invisibles frente a la burocracia.