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Cuarta beluga de Marineland muere tras su traslado a un acuario de Chicago

La noticia ha conmocionado a la comunidad latina de Toronto y a todos los amantes de la vida marina: una cuarta beluga, trasladada en julio desde Marineland (Niagara Falls) al Shedd Aquarium de Chicago, falleció tras semanas de complicaciones de salud. A continuación, desglosamos lo sucedido y por qué este caso vuelve a encender el debate sobre la tenencia y el traslado de cetáceos en cautiverio.

Antecedentes del traslado

Durante el verano, Marineland autorizó el envío de varias belugas a diferentes instalaciones norteamericanas, entre ellas el Shedd Aquarium. El movimiento formó parte de un plan de “mejora del bienestar” y de alivio para el hacinado plantel del parque ontariense, que alberga el mayor número de belugas en cautiverio de todo el continente.

Sin embargo, desde su llegada a Chicago, la recién fallecida hembra presentó síntomas persistentes de estrés y fallas inmunológicas. Aunque se implementaron protocolos médicos especializados, su estado se deterioró hasta que el acuario confirmó su deceso el lunes.

El historial de muertes recientes

Con este caso, ya son cuatro las belugas de Marineland que no sobreviven al proceso de traslado o adaptación en otros centros. Cada pérdida ha reavivado las críticas hacia:

  • Las condiciones de transporte, que exponen a los cetáceos a cambios drásticos de temperatura, sonido y presión.
  • El estrés fisiológico que genera separarlas de grupos familiares con los que han convivido durante años.
  • La capacidad real de los acuarios receptores para ofrecer un entorno óptimo y supervisión veterinaria 24/7.

Belugas en cautiverio: un debate candente

En 2019, Canadá aprobó la Ley S-203, que prohíbe la cría y adquisición de nuevos cetáceos con fines de exhibición. Aunque los ejemplares ya existentes pueden ser trasladados, defensores de derechos animales argumentan que dicha práctica solo cambia de escenario el problema y no garantiza el bienestar de las belugas.

En EE. UU., la normativa es menos restrictiva, pero la presión social va en aumento. Varios estados estudian proyectos de ley que replican el modelo canadiense, impulsados por el creciente rechazo a mantener mamíferos marinos en tanques artificiales.

Reacciones de la sociedad civil y autoridades

Tras la muerte anunciada, organizaciones como Humane Society International y Animal Justice Canada exigieron una moratoria inmediata a futuros traslados, además de investigaciones independientes sobre la cadena de decisiones que llevó a estos fallecimientos.

Por su parte, representantes de Marineland y Shedd Aquarium defendieron la legalidad del procedimiento y reiteraron que todos los movimientos fueron aprobados por veterinarios acreditados y las agencias federales correspondientes.

¿Qué sigue para las belugas restantes?

Especialistas recomiendan:

  1. Una revisión exhaustiva de las condiciones de transporte interprovincial e internacional de mamíferos marinos.
  2. La creación de santuarios marinos con aguas abiertas como alternativa definitiva a los tanques convencionales.
  3. Programas de monitoreo continuo con transparencia de datos, accesibles al público y a la comunidad científica.

Mientras tanto, el gobierno federal canadiense evalúa si las muertes recientes constituyen evidencia suficiente para reforzar la Ley S-203 e imponer controles más estrictos sobre cualquier futura reubicación.

Cada nueva pérdida subraya la fragilidad de las belugas bajo custodia humana y el enorme desafío de garantizar su salud fuera del océano. La conversación no termina con esta triste noticia: apenas comienza un proceso de reflexión colectiva sobre cómo —y si— los cetáceos pueden coexistir con nuestras instituciones de entretenimiento y educación marina.