La relación entre la comunidad islámica y el ayuntamiento de Thorold (Ontario) atraviesa un momento crítico. El imán Asad Mahmood, líder de la mezquita Aisha de la localidad, ha hecho un llamamiento público recomendando a las familias musulmanas no enterrar a sus seres queridos en el cementerio municipal Lakeview Cemetery.
A pesar de que el consejo de la ciudad modificó recientemente su normativa para flexibilizar las reglas de sepultura, el líder religioso asegura que la medida se queda corta y no atiende con verdadera dignidad las necesidades de su comunidad.
El origen del conflicto: Una dolorosa restricción
La controversia estalló con fuerza a finales de 2025 tras el trágico fallecimiento de Alina Masud, una joven de 18 años que perdió la vida en un accidente automovilístico.
Pocas horas antes del sepelio en Lakeview Cemetery, el ayuntamiento notificó a la familia que el entierro no podía llevarse a cabo. La ciudad se amparó en una restrictiva ordenanza interna que prohíbe la venta de parcelas en áreas catalogadas como “no abiertas” hasta que las secciones antiguas se agoten por completo. Ante la negativa municipal para habilitar un espacio adecuado, la familia se vio obligada a trasladar el cuerpo a la vecina localidad de Niagara Falls.
El incidente desató protestas frente al consistorio y colocó a Thorold en el foco del debate sobre la inclusión y los derechos religiosos en la provincia.
La reforma exprés del Ayuntamiento: “A medias”
En respuesta a la presión social, el consejo municipal aprobó una enmienda a su reglamento de cementerios con una votación muy ajustada de 5 votos a favor contra 4 en contra.
La reforma técnica establece lo siguiente:
- Orientación hacia La Meca: Se permite que las tumbas dentro de las secciones que ya se encuentran legalmente abiertas puedan reorientarse de manera que miren hacia la ciudad sagrada del Islam, un requisito ineludible de esta fe.
- Integración sin segregación: El sector mayoritario del consejo defendió la postura de no crear zonas reservadas exclusivamente para una sola religión para evitar parcelar los espacios públicos.
Sin embargo, para el imán Mahmood y una parte de los concejales, esta modificación no soluciona el fondo del problema.
Los motivos del boicot comunitario
La comunidad islámica local había solicitado formalmente que se abriera y designara una sección específica del cementerio para los entierros musulmanes. El foco de tensión se centra en un área concreta del terreno donde actualmente descansa un bebé musulmán, completamente aislado de su comunidad debido a las antiguas reglas de zonificación.
El imán Mahmood calificó de “insensible” la solución aprobada por el ayuntamiento, insistiendo en que no solicitan un trato de favor, sino la aplicación de prácticas inclusivas básicas que ya operan con total normalidad en otros municipios de Ontario.
Como alternativa de reconciliación, algunos políticos sugirieron que la ciudad asumiera económicamente los costes de exhumar el cuerpo del lactante para trasladarlo junto a las nuevas tumbas orientadas hacia La Meca. No obstante, esta propuesta fue rechazada tajantemente por el líder de la mezquita Aisha, quien recordó que la remoción de restos humanos está estrictamente prohibida y considerada una profanación bajo las tradiciones funerarias del Islam.
Hasta que el municipio ofrezca una solución pactada que permita un espacio de descanso digno y conjunto, la mezquita Aisha continuará derivando los entierros locales hacia cementerios de ciudades colindantes que sí respetan de forma integral sus ceremonias.