La siguiente historia pone de relieve una realidad que muchos residentes —incluida la comunidad latina de Toronto— sienten cada vez más cercana: la saturación de los servicios de emergencia en Canadá. El caso de Colleen Titanich, una mujer de 71 años con una enfermedad terminal que esperó casi un día entero en un pasillo hospitalario, ilustra el impacto humano de un sistema bajo enorme presión.
Una espera que parece interminable
El pasado martes, Colleen Titanich llegó al departamento de emergencias del Health Sciences Centre de Winnipeg. La sala estaba, según los testigos, “repleta” de pacientes y camillas. Su hija, Theresa Chanowski, recuerda haber visto a su madre en una camilla en el corredor y haber tenido solo cinco minutos para acompañarla antes de que el personal le pidiera retirarse. A partir de ese momento, la mujer permaneció 21 horas esperando atención médica apropiada.
“Era indignante, era asqueroso”
Así describió Theresa la escena. Camillas alineadas contra la pared, pacientes conectados a monitores portátiles y personal corriendo de un lado a otro. La sensación de impotencia fue doble: por la fragilidad de su madre —que cumple 72 años en noviembre— y por la ausencia de un espacio digno donde recibir cuidados.
Detrás del pasillo: una crisis sistémica
Los tiempos de espera en urgencias se han disparado en varias provincias canadienses. De acuerdo con el Canadian Institute for Health Information (CIHI), algunas salas de emergencia han visto aumentar el tiempo medio de atención en más de un 35 % desde 2019. Factores clave:
- Escasez de personal: jubilaciones anticipadas y agotamiento tras la pandemia redujeron las plantillas.
- Camas ocupadas: muchos pacientes que deberían ser trasladados a cuidados de larga duración se quedan en el hospital por falta de plazas, colapsando urgencias.
- Incremento de casos complejos: enfermedades crónicas y retrasos en diagnósticos durante la COVID-19 generan consultas más graves.
¿Por qué debería importarle a Toronto?
Aunque el episodio ocurrió en Manitoba, Ontario comparte problemas similares. En la temporada invernal pasada, hospitales de la GTA reportaron tiempos de espera superiores a 12 horas. Para la comunidad latina —que a menudo enfrenta barreras de idioma y acceso— conocer sus derechos y alternativas resulta esencial.
Consejos prácticos para los pacientes y sus familias
Mientras las reformas estructurales llegan, los expertos recomiendan:
- Llevar un historial médico actualizado y una lista de medicamentos para agilizar la valoración.
- Utilizar servicios de atención telefónica (por ejemplo, Health Connect Ontario 811) para determinar si la situación requiere urgencias.
- Solicitar un defensor del paciente (patient advocate) si la espera compromete la salud.
- Documentar el proceso: nombres, horarios y síntomas; en caso de presentar una queja formal, estos datos son cruciales.
El llamado de Theresa Chanowski
Para Theresa, contar la historia de su madre no busca señalar culpables individuales sino exigir soluciones de fondo. “Nadie debería pasar sus últimas horas en un pasillo”, concluye. Su denuncia se suma a las voces que piden inversiones inmediatas y estrategias de retención de personal para evitar que escenas como la de Colleen se repitan, ya sea en Winnipeg, Toronto o cualquier parte de Canadá.
El caso deja una enseñanza clara: detrás de cada número de espera hay vidas que no pueden ponerse en pausa. El desafío es enorme, pero ignorarlo tendría un costo aún mayor.